Las mujeres saudíes no podrán trabajar después del atardecer

Miércoles 31 de agosto de 2005.

MÓNICA C. BELAZA/El País

Las autoridades saudíes han prohibido a las empresas tener empleadas que trabajen después de que anochezca, una medida con la que el Ministerio de Trabajo asegura que quiere proteger a las mujeres y no restringir sus derechos, según informó ayer el diario saudí Arab News. Por otra parte, el ministro de Educación ha enviado una circular a los centros escolares para recordar que la educación mixta está prohibida en todos los ciclos de enseñanza, salvo en las guarderías, y ha anunciado que se retirará la licencia a quien no cumpla.

A partir de ahora, en Arabia Saudí sólo podrán trabajar por la tarde-noche las mujeres empleadas en el campo de la medicina. El resto de las trabajadoras deberá tener horario diurno. El director del Departamento Legal y Relaciones Laborales del Ministerio de Trabajo, Muhammad al Duwaish, declaró al diario Arab News que la medida sólo pretende proteger la seguridad de las mujeres y señaló que las empresas que no la obedezcan serán sancionadas. El ministro de Educación también ha anunciado sanciones para todas aquellas escuelas que no respeten la separación en las aulas de niños y niñas, informa France Presse.

Arabia Saudí firmó la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres en 2000. Sin embargo, las saudíes todavía no pueden votar, conducir un coche, comer solas en un restaurante, caminar solas por la calle ni abandonar el país sin el consentimiento escrito de un familiar varón. Deben cubrirse el cuerpo entero y el rostro con una larga túnica negra.

En 2005, treinta años después de que el rey Faisal permitiera estudiar a las niñas, más de la mitad de los titulados universitarios del país son mujeres. Pero sólo el 5% trabaja fuera de casa, la mayoría en el sector de la educación. En febrero de este año se celebraron las primeras elecciones en el país, municipales, sin que las mujeres pudieran ejercer su derecho al voto.

Cada mujer tiene un tutor (mahram), que en principio es su marido. Si no está casada, esta labor la ejerce el padre, un hermano o incluso un hijo menor de edad: cualquier varón con el que no pueda casarse por el grado de parentesco. El mahram debe dar su autorización para que pueda trabajar o viajar. La policía religiosa, que patrulla las calles, vigila la conducta, la ropa y el comportamiento de las mujeres y puede detener a cualquiera por infringir los principios morales y sociales tradicionales del país.

Las saudíes son cada vez más activas en la reivindicación de sus derechos. Cinco mujeres intentaron presentarse como candidatas en las pasadas elecciones, dado que la legislación electoral es ambigua y no prohíbe expresamente la participación femenina, pero sus candidaturas fueron rechazadas. El pasado mes de junio, 102 personas, la mayoría mujeres (entre ellas académicas, médicas y mujeres de negocios) presentaron una petición a la Asociación Nacional de Derechos Humanos para que se permita conducir a las mujeres dentro de las fronteras del país. Tres mujeres han ocupado cargos directivos en el primer comité de derechos humanos del país y ya hay una mujer en la junta directiva del Sindicato de Periodistas.


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