Kuwait aprueba una ley para dar a las mujeres derecho a voto y a presentarse a unas elecciones

Martes 17 de mayo de 2005.

El Parlamento de Kuwait ha aprobado hoy un cambio legislativo que otorga por primera vez pleno derecho a las mujeres para votar y para ser elegidas en unas elecciones, como las municipales que se celebrarán el próximo 2 de junio. La modificación legal se produce un día después de que se cierre el plazo para presentar candidaturas para esos comicios.

La medida ha sido aprobada por 35 votos a favor, 23 en contra y una abstención. En el momento del anuncio, las mujeres presentes en la tribuna de invitados han prorrumpido en aplausos. “Lo hemos conseguido. Esto es histórico”, ha afirmado la activista Roula al Dashti, que ya se ha planteado como meta las elecciones parlamentarias de 2007.

Los diputados kuwaities habían aprobado en abril un borrador de ley que permitía a las mujeres participar en las elecciones, pero a la postre no fue aprobado al votar 29 parlamentarios en contra y 29 a favor, con dos abstenciones. Fue el Gobierno el que solicitó al Parlamento una sesión especial para aprobar la ley que reconoce este derecho de las mujeres, que se ha convertido en el símbolo de la reforma política pendiente en ese país árabe.

Según informa Ángeles Espinosa, en 1999, el jefe del Gobierno, el jeque Yaber al Ahmed al Sabah, firmó un decreto que reconocía el sufragio de las mujeres. Sin embargo, una alianza de diputados islamistas y beduinos impidió que se convirtiera en ley. En mayo, el Gobierno volvió a intentarlo, pero la Cámara, dominada por los tradicionalistas, no logró la mayoría de 33 votos. Más allá de los argumentos sociales o religiosos, duplicar el número de votantes introduce una incertidumbre política que preocupa a los diputados.

Pese a que el nivel económico de sus ciudadanos permite cierto espejismo de igualdad en las calles, la sociedad kuwaiti sigue regida por un código de valores ultraconservador. La ley de familia, que regula el matrimonio y el divorcio, la custodia de hijos y las herencias, esta basada en la ley islámica, que discrimina a las mujeres. Sólo los hombres pueden romper con facilidad un matrimonio; les basta con renegar del enlace tres vences ante testigos, mientras que las mujeres deben recurrir a un tribunal y compensar económicamente a su marido si se les concede el divorcio; el hombre no tiene obligación de pagar una pensión a la mujer, aunque los hijos menores de siete años quedan a su cargo.


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