Encuentro "Estrategias para los Derechos en el Mediterráneo"

La mujer Palestina Beduina en Al Naqab

Por: Intissar Huyeirat

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La mujer Palestina Beduina en Al Naqab

Este artículo fue presentado durante el Encuentro “Estrategias para los derechos de las Mujeres en el Mediterráneo”, organizado por la Asociación ACSUR- Las Segovias, en el marco del proyecto Mediterráneas” y que se celebró en El Prat de Llobregat, del 15 al 19 de Noviembre de 2006. Estuve invitada como protagonista de la película “Marayih” que se proyectó por primera vez durante el Encuentro y tuve que intervenir sobre la situación de las mujeres beduinas en Al Naqab, desde la perspectiva de los derechos de las mujeres .

Este artículo intenta restituir los problemas y dificultades a las que se confronta la mujer Palestina Beduina, en la zona de Biir-Elsabée, situada en Al Naqab. (1)

Las familias beduinas están regentadas por el hombre. La mujer beduina vive en una sociedad patriarcal, baja el emperio del padre, del hermano, del marido, del tío, etc..y está marginalizada en todos los campos: social, político, económico. El hombre toma todas las decisiones y tiene la última palabra sobre todos los temas. La mujer no puede oponerse a ello incluso cuando se trata de decisiones que la conciernen directamente. Por ejemplo:

La Poligamia es una de las formas de la injusticia. Un hombre puede casarse con varias mujeres y hacerles vivir juntas, bajo el mismo techo. Si las mujeres objeten, les “hacen callar” poniendo por adelante el argumento religioso: la religión lo autoriza. Sin embargo el Islam permite la poligamia pero en circunstancias muy especiales y por otro lado impone una relación de justicia y de equidad entre las mujeres no solo en la vestimenta y la vivienda, sino también en el amor y la dignidad. Ahora bien, al echar una mirada a la situación de estas mujeres vemos que sus vidas y sus relaciones con sus cónyuges, están muy lejos de asentarse sobre la justicia e igualdad. El Estado israelí tiene constancia de esta situación difícil y sin embargo no hace nada para cambiarla, ni si quiera haciendo aplicar y respectar una ley prohibiendo la poligamia. El Estado con su postura, favorece esta situación de injusticia en la sociedad beduina. Este fenómeno de la poligamia afecta al estatuto de las mujeres y les impiden desarrollarse. en la sociedad beduina. Este fenómeno afecta a la situación de la mujer y la impide desarrollarse. Y lamentablemente hay hombres de religión que fomentan la poligamia, que preparan el terreno permitiendo a los hombres musulmanes casarse con más de una mujer, ocultando el mismo tiempo el hecho que los problemas económicos y sociales de la familia así se acentúan .

El divorcio. Un hombre puede divorciarse de una mujer por cualquier razón, incluso infundada y absurda. Un derecho que no vale cuando se trata de la mujer y que igualmente permite al hombre mofarse de su derecho a la guardia de sus hijos/ hijas. El hombre es él que toma la primera y última decisión. La mujer no puede recurrir a la ley, no se atreve a hacerlo porque tiene que confrontarse con la opinión en contra de su familia que sólo se preocupa de evitar a todo coste el escándalo. Muchas veces el divorcio tiene lugar sin que las mujeres le sepan, y sin que el marido les garantizan la pensión alimenticia o los pagos atrasados del dote, ya que el matrimonio está basado sobre el principio del pago anticipado del dote a la familia de la novia. Vemos entonces a mujeres que viven en una sociedad que favorece únicamente la situación financiar del hombre sin dar ninguna importancia a las necesidades materiales y sicológicas de la mujer.

El matrimonio precoz. La Sharia islámica ha fijado la edad mínima de matrimonio a los diecisiete años para los dos sexos. La ley civil castiga a quien permite el matrimonio precoz o que se case con una persona de edad inferior a la establecida. Sin embargo la autoridad israelí ignora la ley y constatemos que varias chicas se casan antes de los 17 años. Por supuesto, una de las consecuencias es el abandono prematuro de la escuela, la no terminación de su aprendizaje y alfabetización. Se convierten en madres, obligadas a cuidar de los niños/ niñas sin haber accedido a la madurez necesaria para cumplir con esta tarea y necesitando aún de educación y atención.

El matrimonio entre parientes. Las mujeres en las sociedades patriarcales no poseen derechos sobre sus cuerpos y están consideradas como bienes o propiedad de la familia, lo que da a la familia como institución patriarcal el derecho de decidir del porvenir de las mujeres. Es difícil para una mujer casarse con un hombre que no sea miembro de la familia, el esposo estando elegido por el “guardián” de los valores familiares (el padre) sin que este consulta su hijo o obtenga su consentimiento. En la mayoría de los casos, el matrimonio se contrata en contra y a pesar de ella y una de las consecuencias de los matrimonios consanguíneos es el nacimiento de niños / as con anomalías y atrasos en su desarrollo. Este asunto también afecta a los chicos. El joven vive con su familia y hermanos mayores. Casado, no aprovecha ni de libertad, ni de independencia, sigue viviendo bajo el mismo techo que su familia porque no dispone de los medios económicos para construirse una familia, en otro lugar.

Naturalmente, la política israelí impide a los beduinos palestinos llevar a cabo una vida digna, no tienen derecho a la propiedad de la tierra y la tasa de paro de la población beduina es la más alta en la región del Naqab. El Estado israelí actúa de manera tiránica, intentando aislarles en barrios o ciudades, mientras ignora sus vidas, sus historias y sentimientos; les aplica la extradición de sus tierras, las vende o las alquila en condiciones injustas para que siguen sometidos a condiciones de vida primitivas al lado de este estado que se hace llamar “democrático”. Y si alguien se atreve a construir una casa sin permiso, se la derriban rápidamente, a golpes de bulldozer. La familia pierde a su casa y la mujer pierde lo que le daba seguridad, estabilidad e independencia.

La exclusión de las mujeres de la educación y del trabajo. Así, dentro de las mujeres beduinas, una insignificante proporción ha conseguido una educación, un título universitario y un trabajo. Un porcentaje importante de mujeres beduinas trabajan muchas horas en cambio de sueldos extremamente bajos, lo que no es suficientes para cumplir con las necesidades de la familia. Las mujeres beduinas que trabajan están entonces explotadas a diversos niveles: primero por su familia que no les da la oportunidad de ser independientes de económicamente, no están libres en la gestión de la remuneración que perciben por su trabajo, y por otro parte, están explotadas por sus empleadores en sus trabajo y sueldo. (2)

La participación política, no está permitido a las mujeres beduinas de participar en la vida política, tampoco tienen el “derecho” a votar a un partido que no sea el que apoye su marido o su padre. Tampoco tienen derecho de ejercer otras actividades políticas. Por otro lado, la sociedad participa a la exclusión política de la mujer, delimitándole sus roles tradicionales en el seno del espacio privado y impidiendo su libertad de movimiento en el seno del espacio público; y cada vez con un pretexto diferente: una vez en nombre de la religión, otra en nombre de las costumbres y tradiciones, y otra en nombre de la preservación del honor...

El Paro y la pobreza. Desde el establecimiento del Estado de Israel, las instituciones del estado han buscado “integrar” a los beduinos en la sociedad israelí mientras favorecían la ignorancia de su historia, su cultura y modo de vivir. El Estado israelí ha expoliado sus tierras y ha juntado a los beduinos en colmenas específicas y después ha vendido sus tierras a aquellos que aceptaban y se adherían a las condiciones del estado; y el que no acepte vivir en tales condiciones se ve atribuir un alojamiento en pueblos no reconocidos por el Estado israelí (3) , en situaciones precarias, sin agua, luz, escuelas, sanidad, etc. Y el estado sigue destruyendo, incesantemente, las casas en los pueblos no reconocidos...

Los beduinos están marginados socialmente y humanamente, y llegan a un punto donde tienen una percepción negativa de ellos mismos y pierden su autoestima.; esto deja rastro sobre sus conductas hacia sus familias. Porque no pueden resistir sino subir las leyes discriminatorias y raciales del Estado de Israel, los hombres expresan su impotencia, su ira y su violencia sobre las personas las más “débiles” y desprotegidas de su entorno, las mujeres. Estas no pueden combatir su violencia, por una parte, por miedo a dar lugar a un escándalo. Y por otro parte porque corresponde a las mujeres ser responsables del mantenimiento de la continuidad de la familia aunque es esta misma la que la somete. Pero también porque la mujer no dispone de los recursos apropiados. Viviendo en un circuito cerrado, no se le reconoce el derecho de dejar existir su persona y su cuerpo, no está económicamente independiente y no puede contar con el apoyo de su familia que cree que la “buena” esposa es aquella que no objeta, que no evoca o saca a la luz las acciones de su marido, incluso cuando están dirigidas en contra de ella.

La política de demolición de las viviendas. Con el fin de empujar a los beduinos marcharse de los pueblos no reconocidos, la política oficial consiste en denegar a estos pueblos los servicios de base e impedir el desarrollo de infraestructuras. Se utilizan leyes para impedir a la gente construir construcciones duraderas o incluso reparar las construcciones temporarias que existen. La conexión a la red de agua y electricidad está prohibida. Las mujeres son las que más sufren de esta política de ghetto; la casa es fuente de estabilidad, y en el momento que el Estado le arrebata esto, hay que reconstruir y volver a empezar de nuevo, a fin de poner a disposición de sus hijos/ as una casa segura. Esta instabilidad se añade a y crea nuevas tensiones en el seno de la familia, que a menudo se vuelven en contra de ellas. Como ya los hemos subrayado, la tasa de paro es muy alta en la población beduina, y además el Estado israelí responde a sus necesidades de mano de obra importando a obreros extranjeros al lugar de solicitar a la población local, y esto significa el empeoramiento de la situación de los árabes beduinos en Al’Naqab.

La violencia y el asesinato en el nombre del supuesto “honor” de la familia. “El honor” de la familia juega un papel esencial en los árabes, y en los beduinos en particular y en nuestras sociedades patriarcales son las mujeres y las niñas que llevan esta carga y sufren de este “honor”. Si hay la mínima sospecha sobre una de las chicas ( tiene una relación “demasiado amistosa” con un chico, fuma, tiene relaciones sexuales fuera del matrimonio o otras razones) la matan inmediatamente sin que la familia intenta asegurarse de la veracidad de las informaciones que le ha llegado. El “honor” hace la reputación de la familia y mide sus valores. El Estado está al corriente de estos hechos pero se desinteresa totalmente de ellos y hace saber que se trata de “ un rasgo cultural beduino”, y que por esta razón no le toca interferir en asuntos internos. Muchas mujeres y chicas desaparecen y los expedientes de investigaciones de la policía se cierren rápidamente sin hacer el mínimo esfuerzo en averiguar las circunstancias de la desaparición o de la masacre de estas mujeres. Las casa de acogida , los establecimientos de escucha o consejos son inexistentes, lo que deja a las mujeres maltratadas sin ningún apoyo, solas frente a sus sufrimientos.

Las mujeres beduinas que se casan con hombres que residen en las regiones bajo Autoridad Palestina así como las que viven bajo Autoridad Palestina y se casan con beduinos de la región del Naqab vivan cotidianamente una situación difícil. Estas mujeres no pueden ir a visitar a sus familias en Al Naqab o, respectivamente, en las zonas bajo control de la Autoridad Palestina. Tampoco los miembros de sus familias pueden desplazarse para visitarles, salvo bajo restricciones y durante periodos específico. Así, mientras y exactamente en el mismo momento en el que está fomentando el éxodo de los judíos de todos los países del mundo hacia las tierras palestinas, Israel está impidiendo la reunificación de miembros de una misma familia en Palestina. La injusticia y la discriminación racial del Estado israelí reaparece mediante una ley, promulgada estos últimos meses, y que impide a la familia palestina vivir bajo el mismo techo si los matrimonios entre palestinos y palestinas han ocurrido durante los años 1948 y 1967.

Salud y enfermedad. Según estudios que han sido realizados en la zona, algunas enfermedades, entre las cuales el cáncer, se están multiplicando y afectan precisamente a la población beduina del Naqeb. Y con razón: la central nuclear situada en Dimona, expulsa los productos químicos y residuos radiactivos lejos de las habitaciones de las zonas judías, pero a proximidad de las habitaciones beduinas, donde por tanto las poblaciones están más expuesto a los riesgos de inhalar aire contaminado y gas emitidos por la central nuclear.

Intissar Huyeirat

Educadora de alumnos/ as de preescolar.

Apuntes sobre El Naqab:

1. Es importante restituir la sociología y geografía de la región del Negev. Esta región constituye el 60% del territorio situado dentro de la Línea Verde, que representa la frontera virtual entre Israel y la Cisjordania y a la cual se ha añadido una nueva separación concreta, inhumana y segregacionista que es el Muro. Los Beduinos son los habitantes del desierto árido del Negev, hoy el día territorio israelí. Antes del establecimiento del Estado de Israel vivían unos 60.000 beduinos en la región pero después de la guerra de 1948 se quedaron sólo unos 11.000. Los otros han huido o han sido expulsados en Jordania y Egipto. Bajo las directrices del Primer ministro israelí David Ben Gourion, los beduinos que habían quedado en Israel han sido desenraizados de las tierras donde vivían y han sido concentrados en la parte norte-este del Naqab , una región en gran parte árida conocida como “zona de clausura” mientras la parte oeste, más fértil, ha sido reservada para la instalación de los colonos judíos.

2. La población beduina del Naqab está afectada por una tasa de paro muy elevada (un 60% para les hombres, 85% para las mujeres), de un nivel de educación muy bajo (sólo el 6% de los alumnos que siguen la enseñanza segundaria pasan los exámenes de acceso a la universidad. Llegado a este nivel ya 60% de los alumnos han salido del sistema escolar), la pobreza, una tasa elevada de mortalidad infantil (10 por 1000 en los niños beduinos; 1 por 1000 en los niños judíos ), de una carencia de trabajadores calificados, de una tasa elevada de analfabetismo y criminalidad.

3. Así, 25% de la población del Naqab, entre los cuales unos 50% viven en pueblos “artificiales” - tipo “townships - mientras los otros viven en pueblos no reconocidos y con condiciones de vida muy duras, sin agua, ni electricidad y sin escuelas para los niños.

Fuente:

The International Solidarity Movement

http://www.ism-france.org/news/

Intervención durante el Encuentro:

« Estrategías para los Derechos en el Mediterrráneo »

16 - 19 de novembre 2006 - El Prat de Llobregat

ACSUR-Las Segovias, en colaboración con "Mujeres en Red" y Plataforma para los DDHH de las Mujeres

Con el apoyo de Agencia Española de Cooperación Internacional - AECI

y de Agencia Catalana para la Cooperación al Desarrollo - ACCD

Traducción: Malak Mustafa Sahioni

M.A. para mediterraneas.org

Para consultar el programa del Encuentro:

http://www.mediterraneas.org/article.php3 ?id_article=566



22 enero 2007



 



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