Encuentro "Estrategias para los Derechos en el Mediterráneo"

La igualdad formal y la igualdad efectiva en Túnez

Por: Irene Lobo

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Podría ser tan hermoso el mar

La igualdad formal y la igualdad efectiva en Túnez

Mi intención a lo largo del trabajo de investigación que a continuación se resume fue estudiar la igualdad formal y la igualdad efectiva en Túnez para analizar las discrepancias y las concordancias entre la imagen que ofrece el país a primera vista sobre las mujeres y la situación que viven las mismas en la práctica.

Por igualdad formal me refiero a aquellos derechos plasmados en las leyes y normas del país. Para estudiarla, revisé las normas jurídicas que afectan directamente a las relaciones de género en Túnez.

Con la expresión igualdad efectiva me refiero a la situación de las mujeres respecto a los hombres en la vida cotidiana. Para analizar este aspecto y establecer una comparación entre lo que está escrito en las normas jurídicas y lo que se vive en el seno de la sociedad tunecina, utilicé diversas fuentes bibliográficas y documentales. Junto a ello, realicé una serie de entrevistas a un conjunto de mujeres que no pretende ser una muestra ni ser representativo. Mi intención fue dar voz a estas mujeres y que sus retratos completasen a modo ilustrativo el estudio realizado.

La hipótesis con la que arranca el trabajo consiste en que la imagen de modernidad y emancipación femenina forjada a partir del marco jurídico existente y los indicadores de desarrollo elaborados por instituciones como Naciones Unidas o por el propio gobierno tunecino, presenta discrepancias graves con la situación real que viven las mujeres en Túnez.

Cierto es que, respecto a otros países musulmanes, el sistema legislativo tunecino es muy avanzado. Junto a ello, existe cierta voluntad política a favor del progreso de las mujeres, lo cual se refleja en la existencia de instituciones sólidas que llevan a cabo un trabajo a favor de la equidad no despreciable. También es verdad que los indicadores que han sido mencionados más arriba ofrecen resultados positivos.

Sin embargo, resulta necesario ir más allá de estos datos para descubrir la compleja realidad de una sociedad que lleva décadas intentando conjugar modernidad y tradición y haciendo equilibrismos entre la apertura a occidente, la conservación de la identidad árabo-musulmana y la represión del fundamentalismo.

Junto a leyes que aún hoy resultan revolucionarias en el contexto de los países musulmanes, persisten en Túnez normas escritas que perpetúan ciertos aspectos de la desigualdad y la discriminación de las mujeres.

Por otro lado, en las prácticas y las costumbres de la sociedad tunecina existen también aspectos que se oponen a la pretendida emancipación de las mujeres en pie de igualdad con los hombres.

1. Igualdad Formal

La Constitución tunecina en su artículo 6 establece que “Todos los ciudadanos tienen los mismos derechos y los mismos deberes. Son iguales ante la ley.”

Por otro lado, Túnez forma parte de la Organización de Naciones Unidas y por lo tanto está comprometido con los principios de la Carta Fundacional que ha sido mencionada más arriba. Junto a ello, ha suscrito la Carta Africana de los Derechos del Hombre y de los Pueblos de 1981, también citada en el apartado anterior.

Además, es estado firmante y ha ratificado la Convención para la Eliminación de todo tipo de Discriminación contra las Mujeres por lo que ésta es normativa nacional.

1.1. El Código de Estatuto Personal

El 13 de agosto de 1956 tuvo lugar la promulgación del Código de Estatuto Personal aplicable a toda la población. Esto tuvo lugar 3 años antes que la aprobación de la Constitución, en junio de 1959. Según Hafidha Chekîr, el hecho de que el poder político comenzase por organizar el estatuto de las mujeres en la familia antes de dictar una Constitución que organizase el estado es signo de que, en mayor medida que los hombres, las mujeres han sido y continúan siendo el punto de focalización de la tensión entre tradición y modernidad .

En el Código se eliminaron las discriminaciones más flagrantes contra las mujeres como son la poligamia y el repudio, haciendo referencia al principio de jytihad (reinterpretación progresista de los textos). De esta forma, dicho Código se convirtió en el más avanzado del Magreb en cuanto a reconocimiento de los derechos de las mujeres.

Aunque el primer texto del Código de Estatuto Personal contenía ya las innovaciones más importantes, fue enmendado en ocho ocasiones bajo el mandato de Burguiba. A estas enmiendas seguirían las realizadas durante el gobierno de Ben Ali.

De todas maneras, el resultado del intento de modernizar sin causar una verdadera ruptura con la tradición ha dado lugar a que coexistan toda una serie de aspectos contradictorios entre sí tanto en las leyes como en la sociedad. Así, pese a las modificaciones y avances respecto al texto de 1956, se mantienen principios que no han sido modificados hasta nuestros días como la desigualdad en la herencia entre hombres y mujeres.

Aspectos progresistas

-   Prohibición de la poligamia
-   Eliminación del repudio
-   Derecho al divorcio
-   Necesidad de consentimiento por ambos cónyuges para que se realice el matrimonio.

-   Eliminación del deber de obediencia de la esposa al esposo (modificación en1993 del artículo 23).

Aspectos discriminatorios

-   La herencia: A igual nivel de parentesco, las mujeres reciben la mitad de la parte correspondiente a los hombres. Así, por ejemplo, un hermano heredará el doble de lo que reciba su hermana.

-   La dote: El Código mantiene la figura de la dote en el sentido de precio de la novia. La dote es una institución muy antigua propia no sólo del mundo musulmán, sino más bien de la sociedad mediterránea. En su momento, la dote pudo tener una función de protección de las mujeres al poder éstas disponer libremente de una cierta cantidad de dinero o su equivalente en bienes. De todas maneras, la dote implica una idea del matrimonio como una forma de compra por parte del hombre de la mujer, con lo cual ésta queda asimilada a una mercancía evaluable en dinero. Por tanto, el hecho de que se mantenga la figura de la dote atenta contra la igualdad entre hombres y mujeres así como contra el respeto a la dignidad humana.

-   La filiación: La filiación legítima (la única reconocida) es establecida por los hombres. Hasta hace muy poco, el niño o niña nacidos fuera del matrimonio no tenían estatuto legal y ni siquiera podían llevar el apellido de la madre. Mediante la ley 98-75 de 28 de octubre de 1998 completada por la ley 2003-51 de 7 de julio de 2003, se reconoce la filiación materna natural.

-   El padre es el tutor del hijo/a menor: En caso de divorcio la custodia se suele otorgar a la madre. Sin embargo, se imponen ciertas condiciones para conservar la custodia discriminatorias respecto a las mujeres:

-   pueden perder la custodia de sus hijos si se vuelven a casar. Este hecho contradice el derecho a contraer matrimonio reconocido tanto en el propio Código como en la convención internacional de Nueva York relativa al consentimiento, la edad y la inscripción del matrimonio firmada y ratificada por Túnez. Además, supone un trato desigual respecto a los hombres, ya que para ellos un segundo matrimonio no es ningún impedimento. De hecho, les facilita las cosas debido a que están obligados a tener a su disposición una mujer que asegure las cargas de la custodia (artículo 67).

-   la madre que posee la custodia ha de residir cerca del padre para que éste pueda ejercer sus funciones de tutor de los hijos. Para los hombres, la situación es diferente ya que aquellos que disfrutan de la custodia de sus hijos, son siempre también sus tutores. Por esta razón, pueden elegir su lugar de residencia donde les plazca, sin tener en cuenta dónde habita la madre. La exigencia de residir cerca del padre puede traer complicaciones espaciales para las madres extranjeras, que están obligadas a residir en Túnez si no quieren perder a sus hijos.

-   en caso de matrimonio mixto en el que la madre no es musulmana, si bien ésta puede ser depositaria de la custodia, debe asegurar que el hijo o hija va a ser educado en la misma religión que su padre (artículo 59). Además, según Bochra Bel Haj, ciertos tribunales “exigen de la madre no musulmana condiciones suplementarias. En efecto, los jueces son más vigilantes en cuanto a su moralidad y a su estabilidad profesional” .

-   El hombre como cabeza de familia : en el artículo 23 que, como se ha mencionado más arriba, se modificó en 1993, se mantiene el concepto de cabeza de familia referido exclusivamente al hombre.

-   Deberes conforme a los usos y las costumbres: en el mismo artículo 23 encontramos otro punto ambiguo - Los dos esposos deben cumplir sus deberes conyugales conforme a los usos y a la costumbre. Al no especificar nada más al respecto, esta disposición se puede entender como referente a los usos y costumbres tradicionales, que en Túnez han estado marcados por el patriarcado y la desigualdad entre hombres y mujeres. De igual forma se puede interpretar como las costumbres en evolución respecto al modelo anterior hacia un matrimonio más igualitario .

-   Discriminación por razones de culto:

-   prohibición del matrimonio de una mujer musulmana con un no musulmán. Si bien esta prohibición no está incluida en el Código, la sentencia de 3 de noviembre de 1973 en la que el primer ministro prohibió un matrimonio de estas características remitiéndose a la Ley Islámica, creó jurisprudencia en este sentido. Por su parte, el hombre musulmán sí está autorizado a casarse con una mujer no musulmana.

-   sentencia de la Corte de Casación de 31 de enero de 1966 que creó jurisprudencia y por la cual se aplica la regla del Derecho musulmán que impide heredar a las mujeres no musulmanas casadas con un tunecino musulmán.

1.2. Leyes anticoncepción y aborto

Desde 1961 está permitida la importación, la venta y la publicidad de productos anticonceptivos.

El aborto es libre y gratuito desde 1973 dentro del límite de los tres primeros meses de embarazo.

1.3. Leyes sobre violencia interconyugal

En primer lugar, se suprimió el artículo 207 del Código Penal por el que el esposo que asesinaba a su esposa tras haberla sorprendido en acto de adulterio era castigado tan sólo con una pena de 5 años de prisión. Este atenuante que convertía un homicidio en un simple delito no se aplicaba a las mujeres que atentasen contra sus maridos.

Además, se promulgó la ley nº 93-32 que considera el vínculo matrimonial como circunstancia agravante de la violencia.

1.4. Otras leyes

-  Educación: En 2002, la ley relativa a la educación y la enseñanza escolar confirma el principio de la enseñanza obligatoria y gratuita y la presenta como una prioridad nacional absoluta y un derecho fundamental garantizado a todos los tunecinos sin discriminación fundada en el sexo, el origen social, el color o la religión.

-  Código del Trabajo: No se podrán hacer discriminaciones entre el hombre y la mujer en la aplicación de las disposiciones del presente código y de los textos adoptados para su aplicación.

-  Participación política: Las mujeres tunecinas poseen el derecho al voto desde marzo de 1957, por lo que, desde la independencia, pasó casi un año antes de que se les reconociese este derecho fundamental. Junto a ello, la Constitución de 1959 establece la elegibilidad de las mujeres de igual forma que los hombres para todos los cargos públicos, desde las diputaciones a los consejos municipales y los ayuntamientos.

1.5. Regulación de la prostitución

En Túnez la prostitución está regulada por medio del decreto que data de hace más de sesenta años, concretamente del 30 de abril de 1942 y que consta de 54 artículos. En él se define a la prostituta como aquella mujer que se ofrece mediando remuneración; aquella que frecuenta otras prostitutas, proxenetas masculinos o femeninos; aquella que provoca, con gestos obscenos, a los transeúntes de la vía pública; aquella que frecuenta los hoteles, las casas de alterne, establecimientos de bebidas, salas de espectáculo; aquella que siendo menor de 50 años de edad, forma parte del personal doméstico de una casa de prostitución.

Según esta regulación existen dos tipos de prostitución, la clandestina y la legal. En la segunda categoría entran las prostitutas registradas. Pueden registrarse voluntariamente o a petición de la policía.

A estas prostitutas se las mantiene recluidas en zonas de las ciudades reservadas, de las que no pueden salir sin autorización de la policía. En Túnez capital, por ejemplo, esta zona se encuentra en un barrio de la medina.

Las prostitutas pueden trabajar de forma independiente o en un prostíbulo. En ambos casos se les impone medidas de higiene, salubridad y pago de impuestos. Los prostíbulos los dirigen proxenetas legales, que han de ser mujeres de más de 35 años con permiso de su marido.

Para darse de baja como prostitutas registradas han de demostrar que tienen una forma “honesta” de ganarse la vida y conseguir la aprobación de la policía y del personal médico encargado del control sanitario.

Las mujeres que se dedican a la prostitución clandestina corren el riesgo de sufrir una pena de 6 meses a 2 años de prisión además de una multa. A la persona que contrata sus servicios se le considera como cómplice pero se le penaliza de forma más leve, en la mayoría de los casos sólo con una multa.

Por último, es digno de mención el hecho de que la prostitución en Túnez es un tema que apenas ha sido tratado ni estudiado. El movimiento feminista guarda también silencio y no realiza ninguna reivindicación al respecto. Tampoco existen programas de asistencia o reinserción.

1.6. Las convenciones internacionales: adhesión y reservas.

Túnez firmó la CEDAW en 1980 y la ratificó cinco años más tarde. Sin embargo, emitió reservas sobre 3 de sus artículos:

· En el artículo 9 la reserva se refiere a la segunda parte del mismo que defiende que los Estados acordarán los mismos derechos que a los hombres en todo lo referido a la nacionalidad de su descendencia. Como hemos visto, desde 1993 Túnez reconoce el derecho de la madre tunecina a transmitir su nacionalidad a sus hijos o hijas, pero impone la condición de la existencia del consentimiento del marido.

· El artículo 15, que hace referencia a la libertad de circulación y de elección de la residencia y el domicilio.

· El artículo16, que otorga a las mujeres los mismos derechos que a los hombres dentro del matrimonio y en su disolución, como padre y madre, en cuanto a la tutela y la custodia, entre otras cosas.

Estas reservas han sido acompañadas de una declaración general emitida en el momento de la ratificación y en la que Túnez afirma que: “no adoptará ninguna decisión administrativa o legislativa que pueda ir en contra de las disposiciones de la Constitución Tunecina”. Así, la declaración hace referencia implícita al artículo primero de la Constitución que declara que el Islam es la religión del estado tunecino con lo cual, Túnez evita verse obligado a tomar medidas para la aplicación de la convención que vayan en contra de la Sharia. Junto a ello, Túnez ha emitido una declaración específica sobre el artículo 15 explicitando que no interpretará sus disposiciones en contra de las del Código de Estatuto Personal.

2. Igualdad Efectiva

2.1. El matrimonio, la virginidad y la virilidad

La institución matrimonial en Túnez conserva, pese a todo, varios de sus aspectos más tradicionales, ya que es el único contexto que se considera apropiado, tanto en el plano legal como social, para las relaciones sexuales y la reproducción. En parte debido a ello, constituye un objetivo primordial para cada hombre y cada mujer tunecinos y el fin es la procreación. Para las mujeres esta afirmación es especialmente cierta y la boda constituye un momento crucial en su vida. Por otra parte, la soltería está mal considerada y la presión social sobre las y los jóvenes que todavía no están casados es enorme. Dicha presión se ejerce sobre ambos sexos, aunque para las mujeres comienza a una edad más temprana y se da con mayor intensidad.

Pese a que los matrimonios concertados han disminuido mucho y la elección del cónyuge, en principio, es libre, la influencia de la familia de los futuros esposos todavía tiene su peso sobre la decisión de matrimonio. La encuesta realizada por la UNFT , revela que la elección personal del cónyuge prima en un 60,7% de los casos para los hombres y un 37,7% para las mujeres. En ausencia de la elección personal, es la intervención de los padres la que juega el papel decisivo, sobre todo para las mujeres.

En este sentido, resultan también reveladoras las conclusiones de un estudio publicado en 2004 sobre los matrimonios consanguíneos en Túnez : de la muestra utilizada, un 33,25% de los matrimonios son consanguíneos.

2.2. La virginidad y la virilidad

La sexualidad se considera ligada al matrimonio y a la reproducción. Las relaciones pre y extra matrimoniales están socialmente sancionadas y persiste el culto a la virginidad femenina. Dicha virginidad se vincula al honor y a la virtud no sólo de la mujer misma sino de toda la familia, la cual vigila la conservación de la virginidad de las jóvenes solteras hasta que contraigan matrimonio. En ese momento se ha de demostrar, incluso públicamente, que el himen de la recién casada estaba intacto.

Resulta revelador el resultado de la encuesta de la ONFP : un 94,4% de los jóvenes que participaron, fuesen del medio rural o urbano, rechazan el matrimonio con una mujer que no sea virgen.

Junto al culto a la virginidad femenina, existe el culto a la virilidad masculina. Ésta también se hace pública, en primer lugar, a través de la ceremonia que rodea la circuncisión. En ella, la familia y los invitados admirarán el miembro viril del pequeño y le repetirán que “ya es un hombre”. En segundo lugar, el hombre deberá probar su virilidad en la noche de bodas, también de forma pública.

Por otra parte, las relaciones pre o extramatrimoniales masculinas son toleradas en mucha mayor medida que las femeninas. Esto es así pese al principio del Islam por el que se sancionan tanto unas como otras : “un hombre puede hacer lo que quiera porque no hay manera de saberlo, en cambio las mujeres, no”. En el caso de las mujeres, entonces, el himen intacto sería la prueba de su “buen comportamiento” durante su vida de soltera.

De hecho, todavía hoy día en familias rurales y en algunas urbanas, se celebra la ceremonia de la Surya o “la camisa”. Ésta consiste en la muestra, tras la noche de bodas, del camisón o la sábana manchados de la sangre del himen roto para hacer públicas la virginidad de la mujer y la virilidad del hombre.

H. reveló en la entrevista: “mis dos hermanas mayores aceptaron “la camisa” tras su boda, pero yo no quise hacerla, no porque yo no fuese virgen sino porque es algo que sólo concierne a mi marido, no a los demás... si alguien se ha de sentir avergonzado porque yo no sea virgen es mi marido y si él lo acepta, lo acepta,....pero es algo personal...”

Existen además otros ritos en torno a la protección de la virginidad que todavía se practican, aunque sólo en el medio rural, como es el del Tasfih.

Hoy han aparecido otras prácticas que revelan la vigencia del mismo culto: la reconstrucción del himen. En ciertas clínicas privadas, las mujeres tunecinas que han mantenido relaciones sexuales previas al matrimonio y que deciden ocultárselo a su futuro esposo por miedo al rechazo, pueden someterse a una operación rápida que les permitirá fingir de forma creíble durante la noche de bodas. B., por ejemplo, conoce el caso de una chica que antes de casarse piensa ir a reconstruirse el himen porque su familia es muy dura y “no tiene más remedio”.

Un segundo caso, lo constituyen prácticas sexuales que no incluyan la penetración vaginal, como el sexo anal u otras, para que la mujer pueda conservar su himen.

Ambos ejemplos resultan reveladores sobre la concepción de la virginidad. Ésta se basa en la existencia de un himen intacto, más que en la ausencia de práctica sexual por parte de la mujer. Lo importante es que exista un himen que romper por parte de la virilidad del hombre. Lo que se oculte detrás de las apariencias no es relevante.

2.3. Anticoncepción y aborto

Todas las campañas de planificación familiar se han dirigido a las mujeres, que son vistas como las únicas responsables de la anticoncepción. Los hombres presentan una falta de implicación que se refleja en las resistencias a la utilización de métodos como el preservativo.

Así, el método más utilizado es el DIU. La forma que evita más nacimientos después del DIU es el aborto(ONFP, 1992). Por otro lado, se detecta cierta recurrencia a los métodos tradicionales como el coitus interruptus y la abstinencia durante los días fértiles. M., una de las entrevistadas, incluso opina que el mejor método es “casarse tarde para que sólo de tiempo a tener dos o tres hijos antes de la menopausia”.

Es digna de mención también la existencia y situación de las madres solteras. Suelen ser jóvenes sin estudios y sin acceso a la información o a los servicios de Planificación Familiar que sufren un fuerte rechazo de sus familias que puede llegar al extremo de traducirse en violencia, abandono obligado del hogar, abandono obligado del bebé.

2.4. El divorcio

Pese a que en apariencia existe igualdad de derechos ante el divorcio, éste tiene unos costes y riesgos añadidos para las mujeres. Por un lado, supone la pérdida de la tutela de los hijos e hijas junto a las condiciones discriminatorias ya mencionadas para conservar la custodia.

Por otro, el divorcio se percibe como una catástrofe y un fracaso vital. Las mujeres divorciadas son mal consideradas por la sociedad tunecina que las culpabiliza y estigmatiza. En este sentido, el CREDIF ofrece un dato: los hombres divorciados se vuelven a casar con mucha más facilidad que las mujeres divorciadas.

2.5. La herencia

La desigualdad formal existente se ve agravada por prácticas discriminatorias ya que existen casos de renuncia por parte de las mujeres, o privación por parte de sus parientes masculinos, de la parte de la herencia que por ley les correspondería.

Sophie Ferchiou califica de “expoliación contraria a las leyes musulmanas” esta práctica y destaca el hecho de que, en el mundo rural, se considere como una ofensa contra sus hermanos y resto de parientes masculinos que las mujeres reclamen su parte de la herencia.

2.6. Violencia de género

La violencia contra las mujeres ha sido un tema tabú en Túnez tanto en el ámbito personal, familiar y social, como en el estatal.

Así, por un lado, el fenómeno ha sido considerado como un asunto privado, rodeado de vergüenza, pudor y secretismo. Junto a ello, existe una normalización de la violencia y una falta de sanción social y con frecuencia se apela a la resignación de las mujeres.

Las autoridades han obviado el tema. No se han hecho investigaciones, apenas existen recursos a los que puedan acudir las víctimas y las únicas iniciativas puestas en marcha hasta ahora han sido impulsadas por las ONG.

Sin embargo en el último año se ha producido un cambio y ha surgido la voluntad de afrontar el problema. La prueba es, por ejemplo, el programa de prevención que va a poner en marcha la Oficina Nacional de la Familia y la Población (ONFP) con la colaboración de diferentes ministerios y organizaciones no gubernamentales, cuyo título es “Promoción de la equidad de género y prevención de la violencia contra las mujeres en Túnez”. Este programa ha sido impulsado y financiado por la Cooperación Española.

2.7. Del ámbito privado al público

A partir de la independencia, las mujeres tunecinas accedieron de forma masiva a la educación y al mercado laboral.

No obstante, este paso no fue seguido de los siguientes, pues la representación de las tunecinas en la vida política y en los espacios de decisión es escasa.

Todo ello se ve reflejado en el uso del espacio físico. Las calles, los cafés, los centros de ocio, son terreno masculino. Las mujeres en la calle o en el transporte público lo hacen para desplazarse a su lugar de trabajo o de estudios. Si salen por motivos de ocio, lo hacen siempre acompañadas. Una mujer sola en la calle sufre el acoso de los hombres, que la harán sentir que si es una mujer “decente” no se encuentra en el lugar adecuado.

Una de las entrevistadas dice “casi en todas partes las mujeres han de enfrentar el acoso y las miradas de los hombres” y que se siente tratada “como una mercancía a su disposición”. Encuentra “imposible ir a los cafés que son sólo de hombres, porque pueden llegar al acoso moral para hacerte ver que no es tu lugar”.

La falta de espacios mixtos y femeninos de ocio y esparcimiento es flagrante y tiene diferentes consecuencias. En primer lugar, las mujeres no disponen de lugares donde encontrarse con otras personas o donde estar solas más allá de los espacios privados y cerrados como la propia vivienda o la de alguna amiga o pariente.

Entre las pocas opciones está el hammam o baño árabe; las mujeres de la élite pueden acudir a algunos cafés de las zonas más modernas o, incluso, alguna discoteca, aunque éstas no están bien vistas socialmente. La tercera opción son los centros comerciales, que se han convertido en espacios de sociabilidad para una parte de la población.

En segundo lugar, existe una gran limitación para las relaciones entre ambos sexos. Así, a los y las jóvenes les quedan muy pocas opciones para encontrarse y conocerse aparte del centro de estudios o el marco familiar.

Por último, la negación del espacio público a las mujeres influye en la decisión de cubrirse la cabeza con el velo, entre otros factores y circunstancias, como búsqueda de la accesibilidad a los espacios públicos y a ser respetadas en ellos.

Una de las mujeres entrevistadas utiliza el velo por convencimiento religioso. Junto a ello, afirma que “desde que llevo el velo la gente en la calle y en el autobús me respeta más..., los hombres no me molestan... incluso me saludan con respeto y en el autobús me ceden al asiento”. Así mismo, se dan casos de mujeres que desean acudir, por ejemplo, a la universidad y el uso del velo puede facilitar la autorización por parte de la familia.

La negación del espacio público a las mujeres suele ser justificada por la existencia del mito, derivado de la ideología patriarcal, del deseo sexual desbordante que invade a los hombres y que ha de ser reprimido a través de una ocultación del cuerpo de las mujeres. Para que los hombres puedan controlarse sexualmente, se impone el control de los cuerpos de las mujeres, que, de paso, son excluidas del espacio público.

No es casual: el espacio público es donde se toman las decisiones, se lleva a cabo la política, donde tiene lugar el movimiento social y donde, en definitiva, se ejerce la ciudadanía. Por otra parte, la libertad de movimientos es un indicador de autonomía, de posibilidad de acceso y de empoderamiento.

3. Conclusiones

La razón de las contradicciones que hemos visto la podemos encontrar en las carencias de las reformas que se hacen únicamente a nivel formal y “desde arriba”. Así, cuando dichas reformas vienen impuestas por las instancias gubernamentales sin que vayan acompañadas de un trabajo de sensibilización y educación de la población y sin que se haya dado voz a las mujeres a las que supuestamente se quiere emancipar, se corre el peligro de no llegar a influir en las mentalidades. El resultado es una falta de correspondencia entre las leyes y la forma de pensar de la ciudadanía, lo cual se traduce en una falta de cambio real para las personas.

Por otro lado, Túnez constituye un ejemplo de la instrumentalización que con frecuencia hacen gobiernos y grupos políticos del tema de “la mujer” , la cual ha tenido lugar para construir una imagen de modernidad y distanciamiento respecto al resto de países del Magreb. Dicha imagen se ha construido y utilizado hacia el exterior, pero también hacia el interior, como una forma de elaborar una identidad nacional específica.

Durante el régimen de Burguiba dicha instrumentalización se enmarcó en el discurso de la modernización y el desarrollo para hacer contrapeso a las autoridades religiosas. Burguiba supo obtener no poca rentabilidad política: se forjó una imagen de padre protector de todas las mujeres y de responsable único de todos los avances que se dieron respecto a la situaciónde las mismas. Esto le llevó a ser visto por una gran parte de la sociedad como un héroe valiente y salvador. Sin embargo, en la puesta en marcha de las reformas participaron otros actores y existieron otros factores de influencia como la dinámica interna de la sociedad tunecina del momento, en el seno de la cual la poligamia y el repudio eran ya poco habituales.

El gobierno de Ben Ali, también ha sabido aprovechar políticamente la cuestión de los derechos de las mujeres para contrarrestar el islamismo y como parte de la construcción de la imagen de Túnez como un país “democrático” y moderno, tanto dentro de las fronteras como en la esfera internacional.

Por su parte, el islamismo también coloca en un lugar central de su ideología el cuerpo y el comportamiento de las mujeres.

En definitiva, las motivaciones pueden ser, en principio, distintas: unas veces es en nombre del desarrollo y otras en nombre de la identidad nacional, otras de la religión. El punto en común es siempre el mismo: el control de las mujeres y de sus cuerpos.

De esta forma, se entra en contradicción con la pretendida emancipación de las mismas, la cual sólo puede tener lugar a través de su empoderamiento y la redistribución del poder en el seno de la sociedad hacia una equidad entre hombres y mujeres. Esto ha de quedar reflejado tanto en el ámbito jurídico e institucional como social e individual.

Irene Lobo

Responsable del Programa Género y Desarrollo de la Oficina Técnica de la Cooperación Española en Túnez (OTC).

Intervención durante el Encuentro Internacional:

"Estrategias para los Derechos de las Mujeres en El Mediterráneo"

El Prat de Llobregat,

16-19 novembre 2006

ACSUR-Las Segovias, en colaboración con "Mujeres en Red" y "Plataforma para los DDHH de las Mujeres"

Con el apoyo de:

Agencia Española de Cooperación Internacional -AECI

Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo - ACCD

Referencias:

1. Chekîr, Hafidha. Universalité et spécificité : autour des droits des femmes en Tunisie. www.imednet.it/ActionsPositivesMaghreb/Htm/HF.htm

2. Bel Haj Hmida-Sahli, Bochra (1999) : Guide des droits des femmes - Le Divorce, Tunis, AFTURD y Les Éditions de la Méditerranée. P. 51.

3. Mayer, Ann Elizabeth (1996) : Reform of Personal Status Laws in North Africa : A Problem of Islamic or Mediterranean laws ? WLUML Occasional Paper No.8 - July 1996, www.wluml.org/english/pubs/pdf/occpaper/OCP-08.pdf

4. L’image de la femme dans la société tunisienne (1995), Tunis, CREDIF y UNFT.

5. Ben Mrad, L. y Chalbi, N. (2004) : Le choix matrimonial en Tunisie est-il transmissible ? Antropo, 7, 31-37, P. 35. http://www.didac.ehu.es/antropo/7/7-3/BenMrad.pdf

6. Les jeunes au quotidien. Environnement socioculturel et comportements de santé (1996), Tunis, ONFP. P. 76.

7. Ferchiou, Sophie (1985) : Les Femmes dans l’agriculture tunisienne. Ediusd/Cérès Productions. P. 19.

Para consultar el programa del Encuentro: http://www.mediterraneas.org/article.php3?id_article=566



13 enero 2007



 



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