El futuro de los movimientos democráticos en la sociedad Siria.

Por: Dr. Raduan Ziade

 

Como otras sociedades que han vivido bajo regímenes totalitarios y tribales, la sociedad siria es rica en lo que respecta a cultura de tradición oral, si bien al mismo tiempo muestra una considerable pobreza en lo que atañe a la cultura política escrita. Ello la ha hecho depender del rumor más que del texto o la prensa para sus análisis y predicciones. Como los hechos, en la mayoría de los casos, vienen a confirmar los rumores, esta forma de análisis se ha acabado convirtiendo en el modelo adoptado incluso por los especialistas occidentales en la “cuestión siria”, para quienes “el rumor en Siria acaba por confirmarse antes o después”.

Pero esta rica cultura oral suele estar limitada al ámbito privado, a visitas familiares y reuniones de amigos. De practicarse en público podría acarrear un alto coste personal. Esta es la razón de que la cultura del rumor se haya expandido y haya terminado trasformándose en otra de corte más humorístico, la de los chistes políticos por los que los sirios se han famosos. Cierto que esto es algo nuevo: Esta manera de abordar los tabúes que no comenzó hasta la los años 90 del siglo XX, cuando la sociedad siria empezó a mostrarse preocupada por el retroceso de la economía, la política, la cultura y la sociedad. Eran éstas inquietudes que se expresaban abiertamente en diversos foros, algunos incluso oficiales, como el Instituto Sirio de Ciencias Económicas (ISCE), que venía celebrando sus encuentros cada martes, encuentros en los que se discutía de manera seria y con rigor la política económica del gobierno sirio.

Lo que incendió aquellos debates fue la presencia del doctor Bashar Al Asad, quien llegó a participar en algunas de estas reuniones poco antes de llegar al poder. Esto hizo que muchos llegasen a pensar que estos encuentros estaban “trucados”, como se dice en Siria. Por el contrario, esto hizo que siguiesen discusiones de mayor envergadura y se ampliasen los márgenes para la crítica.

Además del ISCE, también el Foro Abu Zlam para los Estudios Cívicos (FAZEC) organizaba entonces seminarios no oficiales en el área de Damasco. Junto con las del Foro Cultural de Dummar (FCD), estas reuniones fueron ganando vitalidad a medida que los participantes empezaban a ver la importancia de involucrarse seriamente en la revisión de los dogmas políticos e intentaban seriamente atraer a nuevos sectores de la sociedad para que participasen en la expresión de opiniones libres y responsables.

En definitiva, fueron muchos los actores que propiciaron esta atmósfera para el debate y el diálogo que, al contrario que en épocas pasadas, parecía que no iba a ser suspendida.

Cuando, tras la llegada de Ehud Barak al poder en Israel, se retomaron las negociaciones de paz entre sirios e israelíes en diciembre de 1999, se debatió ampliamente acerca de una posible normalización de relaciones con Israel y cuál debía ser la actitud del intelectual y la sociedad siria caso de llegar a un acuerdo de paz entre ambos países. El fracaso de las negociaciones hizo que a estos debates siguiesen otros, en cambio, más centrados en cuestiones internas como la corrupción y la reforma en Siria.

La situación tomó un giro dramático con el aislamiento y la expulsión del Partido oficial del primer ministro Mahmoud Al Zombi seguido de su suicidio en mayo del 2000. Estos hechos ampliaron aún más el ámbito de las discusiones y fueron muchas las voces que salieron de su ostracismo para hablar, y hacerlo de manera más audaz, sobre la necesidad de reformas políticas y económicas en interés de un mejor futuro para Siria.

Durante la séptima ronda de las elecciones legislativas para la Asamblea Popular (1999-2003), se escucharon cada vez más voces, valientes en sus reivindicaciones y claras en su expresión, especialmente las del diputado Riad Seif y el doctor Aref Dalila. Estos representantes de la circunscripción de Damasco exigían la reforma de la Ley Electoral y el fortalecimiento las competencias de la Asamblea Popular. Por aquel entonces, en la Sexta Apertura de la Asamblea Legislativa, el presidente Hafez Al-Asad también criticó en su discurso inaugural la corrupción y la burocracia, exigiendo progreso y modernización. Esto supuso soplo de “libertad hasta entonces vedada” al permitirse críticas frontales a figuras públicas a las que se consideraba “símbolos de corrupción” .

Tras modificarse la Constitución mediante referéndum para permitir que el doctor Bashar Al Asad se hiciese con la Presidencia de la Republica, éste, en su primer discurso y luego en su toma de posesión en julio de 2000, instó a respetar “la otra opinión”, a la que prometió un margen de libertad de expresión. Como es natural, fue la clase intelectual la primera en aprovechar la oportunidad, dada su sensibilidad en esta materia y sus exigencias de cambio. Fue entonces, en las reuniones que mantenían con regularidad los intelectuales de izquierda justo antes de la muerte del presidente Hafez Al Asad, cuando comenzaron a abrirse paso conceptos como el de “sociedad civil” y el de “democratización”.

Las discusiones trataban sobre la necesidad de que la sociedad recuperase su propio papel tras tantos años de verse excluida por el Poder. Con la presencia del diputado y empresario Riad Seif en las últimas sesiones surgió la idea de crear una Asociación de Amigos de la Sociedad Civil (AASC) .

En su acta fundacional, la AASC declaraba que: “La sociedad civil se aprecia como un conjunto de estructuras sociales no gubernamentales, constituida por asociaciones, sindicatos, organizaciones, partidos y medios de comunicación libres, plurales y diversos; su esencia es la elección democrática, y la democracia no se puede alcanzar sino cuando se fortalece la sociedad civil a través de sus propios mecanismos, creando un proceso de diálogo crítico entre Sociedad y Estado por el interés y bien del país. La activación del cuerpo social es la única forma de construir un Estado verdadero para todos y conseguir un movimiento social eficaz”. Así nacía la AASC, “en espera de ofrecer un esfuerzo que contribuya a construir una sociedad democrática y avanzada”.

El 27 de septiembre de 2000 se dio a conocer el primer manifiesto de los intelectuales sirios, conocido como “Manifiesto de los 99”. En él se reclamaba la “supresión del estado de emergencia y las leyes marciales aplicadas en el país desde el año 1963, la promulgación de una amnistía general para todos los presos políticos, el retorno a los exiliados, el establecimiento de un estado de derecho, garantías para las libertades individuales y el reconocimiento del pluralismo político e ideológico junto con las libertades de asociación, prensa y de opinión” . Este comunicado llevaba la firma de varias figuras prominentes de la clase intelectual siria, tales como Antoine Maqdisi, Burhan Ghalion, Sadeq Yalal Al Azem, Tayeb Tizini y un número considerable de conocidos artistas y juristas. Esto le permitió lograr un importante impacto mediático tanto en el mundo árabe como en la escena internacional, donde se lo valoró como “el primer grito de libertad de Siria”.

Para los intelectuales sirios, este comunicado suponía la toma de conciencia definitiva tras un dilatado período de aletargamiento, así como la recuperación de su poder simbólico y su presencia moral en el imaginario colectivo. Muchos los consideraron como la voz que siempre aspira a la justicia y la libertad. La reacción de las autoridades fue muy positiva, si consideramos los “parámetros sirios”. Ningún firmante fue perseguido por ello, lo que había sucedido hasta entonces con frecuencia en un país en el que los cuerpos de seguridad controlan por completo la vida cotidiana de los ciudadanos. Al contrario, en esta ocasión el Presidente Bashar Al-Asad respondió liberando a 600 prisioneros políticos en octubre del 2000 y permitiendo además que la prensa oficial se hiciese eco de ello en sus portadas . Era el reconocimiento oficial de la existencia de “presos políticos”, algo que el régimen había negado hasta entonces, considerándolos simplemente como reos “en detención administrativa prolongada”.

Estos gestos parecían confirmar a los intelectuales que se hallaban ante una oportunidad única para lograr mayores libertades, más allá de estas simples medidas discrecionales . Los foros y los seminarios empezaron a aflorar “como setas”, tal y como lo describió entonces un periodista sirio. Acto seguido, se anunció el establecimiento de un Foro Cultural para la promoción de los Derechos Humanos (FCPDH) . Poco después, en enero 2001, se inauguraba el Foro Yamal Al Atasi para el Diálogo Democrático (FYADD); mientras que, al mismo tiempo, un grupo de intelectuales sirios convocaba una Plataforma de Comités para el Fortalecimiento de la Sociedad Civil (PCFSC).

La PCFSC estaba compuesta por una veintena intelectuales (si bien más tarde sólo permanecerían catorce) . Se reunían con regularidad y llevaron a cabo una importante recogida de firmas que más tarde sería conocida como el “Manifiesto de los Mil”. Si se la compara con iniciativas de fechas anteriores, el Manifiesto presentaba mucho mayor vigor. También sus repercusiones fueron considerablemente más amplias, tal y como declararon figuras políticas relevantes, como el ministro de defensa sirio Mustafa Tlas o el ministro de comunicaciones, entre otros . El Manifiesto de los Mil fue portada de los periódicos oficiales de Damasco y Beirut, incluso en los diarios pro-sirios como Al Muharrer Al Arabi .

Esta enorme proyección del Manifiesto de los Mil tuvo consecuencias importantes. Las autoridades se vieron forzadas entonces a responder, participando en los debates. La PCFSC se adquirió un importante rango simbólico como voz de los intelectuales, mientras que el diputado Riad Seif institucionalizaba el Foro para el Diálogo Nacional (FDN) a través de un comité de 14 miembros , algunos de los cuales participaban simultáneamente tanto en la PCFSC como en el FDN.

Este contexto positivo llevó al diputado Riad Seif a anticiparse en enero del 2001 formando un nuevo partido, denominado Movimiento Social por la Paz (MSP) y que estaba integrado en el FDN. Seif contaba con se promulgaría la nueva ley que había prometido Sulimán Qaddah, consejero regional del Partido Árabe Socialista del Baas. Se esperaba que esta ley ampliase el Frente Nacional Progresista (FNP) a través de la “clonación” de nuevos partidos a fin de reforzar el pluralismo, Pero Seif quería plantearle un reto mayor a la autoridad: el de permitir las actividades de otros partidos reformistas al margen del FNP. Pero lo cierto es que, tras redactar el documento de su MSP , no logró articular una alternativa política. Sobre todo, su defensa de las minorías no encajaba con la idiosincrasia fuertemente nacionalista tanto de la política oficial como de la oposición en Siria. Esta es la causa de que el documento del MSP haya venido generado reacciones negativas desde su presentación el día 31 de enero de 2001 incluso hasta hoy .

El primer ministro Abdelhalim Jaddam lo consideró en su momento como un llamamiento a la disgregación de la nación Siria y esta acusación acabó sirviendo para acelerar el comienzo de la represión y el control de las actividades de los foros.

La idea inicial era la de facilitar una transmisión del poder de forma tranquila y fluida, justificándolo como una forma de lucha contra la corrupción, la necesidad de actualizar las leyes y mejorar la participación. La “Primavera de Damasco” no hubiera podido tener lugar sin el concurso de dos trayectorias diferentes que han conducido a esta movilización histórica para Siria. La primera fue el relevo a la cabeza del sistema político pero manteniendo las mismas normas y principios, con todas las dificultades que ello implica, especialmente en un sistema totalitario basado en una sólida jerarquía en el que el presidente es el único con poder ejecutivo sobre todas las instituciones. La segunda trayectoria era la voluntad de un pueblo conocido a lo largo de la Historia por su alto grado de concienciación; un pueblo vital, culto y participativo que intenta saltarse las barreras de la prohibición para lograr que su voz y su opinión sean escuchadas y tomadas en cuenta.

Observando estas dos trayectorias podemos comprobar que han llegado a cruzarse en algunos momentos, pero que en general avanzan en paralelo. Esto es, hasta que la opresión conduce a la marginación y la subordinación, como durante las ultimas dos décadas del siglo veinte cuando el silenciamiento e inactividad prevaleció en Siria.

Ahora el régimen pretendía reconstruirse a si mismo a partir de los mismos principios. Quería blanquear su imagen exterior con limitadas actualizaciones de las leyes y mejoras de la economía, pero sin reformas políticas. Esto saltaba a la vista. La nueva línea desarrollada por la sociedad civil, en cambio, proponía una visión de cambio que, radical en un principio, ha acabado mostrando luego madurez y visión. Fue entonces cuando entraron en vigor nuevas medidas pensadas para frenar las actividades de los foros (o incluso cesarlas totalmente). Ahora se obligaba a sus responsables a presentar el nombre del ponente y de todos los demás participantes, así como el contenido de cada conferencia, y esperar luego un plazo de quince días antes de recibir aprobación.

En esta decisión de controlar las actividades de los foros ordenada por la Oficina de Seguridad del Estado (Ministerio del Interior), había influido decisivamente una campaña difamatoria de la Dirección Regional del Baas, que intentó presentarlos como al servicio de intereses extranjeros . Algunos miembros de la Dirección Regional incluso recorrieron las provincias sirias alzando la voz de alarma ante el mismo concepto de “sociedad civil” .

Esto hizo que muchos foros cesasen en sus actividades, a excepción del ya mencionado Foro Yamal Al Atasi para el Diálogo Democrático, que pertenecía en realidad a una corriente próxima a la ideología oficial, el Partido Nacionalista Nasserista. En cambio, el diputado Seif terminó por describir su propio Foro para el Diálogo Nacional (FDN) como un “diván” y terminó por cerrarlo él mismo , en lo que se puede considerar como el fin de la “Primavera de Damasco” .

A pesar del retroceso, los intelectuales sirios siguieron trabajando a través de sus comités. Estos habían logrado una cierta legitimación durante la época anterior, como en el caso de Plataforma para el Fortalecimiento de la Sociedad Civil, que consiguió publicar un nuevo manifiesto, conocido como el “De los Concordatos”, el 25 de febrero del 2001.

Por su parte, el Foro Yamal Al Atasi para el Diálogo Democrático proseguía su actividad organizando conferencias como, por ejemplo, una titulada significativamente “La cultura de la intimidación” .

En cuanto al FDN, el diputado Riad Seif fue interrogado por las autoridades acerca del ya mencionado manifiesto del MSP mientras su comité seguía celebrando sus reuniones y decidía continuar con los trámites para su registro legal y retomar sus actividades estuviesen de acuerdo o no las autoridades.

El cierre de estos foros mostraba a las claras la escasa voluntad de cambio por parte de las autoridades y que en el fondo no se había tratado más que de un intento cosmético de renovar la imagen interior y exterior de un régimen agonizante. El resultado fueron serios enfrentamientos dialécticos entre los intelectuales y las autoridades, primero acerca de los intentos de frenar las actividades de aquéllos y luego acerca del intento de priorizar las reformas económicas sobre las políticas. Al menos, los intelectuales han sabido demostrar más vitalidad en sus debates y escritos a la hora de tratar la actitud de las autoridades hacia ellos y los logros y límites de esta “Primavera” política.

Esas mejoras económicas eran parciales y limitadas y no implicaban una reforma integral. Más bien se trataba de una política torticera, consistente en la privatización de la banca y algunas reformas legales o simples campañas contra el desempleo. Los debates sobre la utilidad de estas medidas continúan aún hoy, por lo que las autoridades no han tenido más remedio que permitir un mínimo grado de libertad política, dejando que por lo menos los partidos que forman parte del Frente oficialista abran sedes y editen sus propios periódicos. Por supuesto, saben de sobra la escasa o nula representatividad de estos partidos en la sociedad siria.

El golpe definitivo a la “Primavera de Damasco” llegó en septiembre del 2001 con la detención de los activistas más destacados y comprometidos del movimiento. Era una advertencia no sólo para otros los que habían tomado parte activa en él, sino también para toda la población en general, de la que se esperaba que volviese al estado de sometimiento que viene caracterizando al régimen sirio desde finales de los años setenta. Esto suscita la cuestión de si en el fondo era posible la reforma del régimen desde dentro.

La “Primavera de Damasco”, por lo que ahora se veía, no había sido más que un intento de rehabilitar el sistema de cara a los medios y no el producto de una voluntad seria de romper con el pasado de tiranía, monopolio de la verdad y patriotismo.

Los arrestos comenzaron con el encarcelamiento del diputado Mamun Al-Humsi en agosto del 2001, después de que éste anunciase una huelga de hambre en apoyo de sus reivindicaciones ; Le siguió la detención de Riad Al-turq, Secretario General del Partido Comunista Sirio en septiembre de 2001, tras su participación en el programa “Sin fronteras” del canal qatarí Al-Yasira Estos hechos no hicieron sino multiplicar los miedos y las dudas respecto a las intenciones de las autoridades.

A pesar de ello, el FDN retomó sus actividades, organizando el día 6 de septiembre de 2001 una conferencia a cargo del doctor Burhan Galiun, que había llegado específicamente desde París para ello. En su charla, titulada “Hacia una década nacionalista nueva”, el doctor Galiun propuso abrir una nueva etapa . El debate que siguió se prolongó durante más de cinco horas y contó con la presencia de más de más de medio millar de personas, lo que permitió a los participantes percibir la existencia de un vínculo vital y posible entre todos los sirios de todas las facciones y creencias.

Las autoridades respondieron encarcelando al diputado Riad Seif el día 7 de septiembre de 2001 . El FDN protestó su arresto y se comprometió a continuar sus actividades a través de la publicación de manifiestos . De nuevo las autoridades respondieron de inmediato deteniendo a otros cinco activistas: Aref Dalila, antiguo Decano de la Facultad de Economía; el doctor Walid Al Bunni; el doctor Kamal Alibuani y Hasan Sadun; todos ellos miembros del comité del FDN. También fue arrestado Habib Saleh, responsable del FCPDH en la región de Tartus . A las protestas públicas por estas detenciones siguieron otras, como la de Habib Isa, el abogado y portavoz del Foro del Dialogo Democrático de Yamal Al Atasi, y el día 11 de septiembre de 2001 la de Fauaz Tilo, miembro del Comité para el Dialogo Nacional .

Las autoridades aprovechaban así la confusión y la distracción provocada por los atentados del 11 de septiembre en los medios de comunicación internacionales, que hasta entonces habían sido una baza importante para los intelectuales reformistas. Se puede decir que después de los atentados del 11 de septiembre los intelectuales sirios entraron en una fase de letargo a la espera de que, una vez pasado el impacto inicial de este evento de dimensiones mundiales, pudiese surgir otra forma de llevar adelante su trabajo político. Y es que, a pesar de las limitaciones impuestas contra el movimiento de reforma, se había creado un marco general en cuanto al modo de enfrentar ese trabajo político en Siria.

Dejando a un lado sus diferencias ideológicas, activistas e intelectuales habían aceptado trabajar de manera abierta, negándose a obrar en la clandestinidad, uniendo de este modo la transparencia con la no-violencia. Este gesto fue el más apropiado para hacer que la idea de la democracia se convirtiese en el centro de su pensamiento de, lo que se manifiesta claramente en muchas actitudes y escritos de aquella etapa.

Para comprobar este cambio basta mencionar dos documentos muy importantes. El primero pertenece al partido Al Ijuan Al Musilmin de Siria, el segundo es del Partido Popular Democrático (PPD), conocido como el “Partido Comunista-Rama Política” que ha cambiado de nombre en su VI Congreso. El partido Al Ijuan Al musilmin publicó en mayo del 2001 un manifiesto bajo el título de “Pacto de Honor para el Trabajo Político” . En él muestra su compromiso con el dialogo, el abandono de la violencia y su compromiso de trabajar por la protección de los Derechos Humanos e individuales. En la formulación de este “Pacto de Honor” se observa un cambio notable. En él se habla de lo que se denomina “Estado moderno”, un “estado de acuerdos justos donde los pactos se realizan libremente entre administrador y administrado, sin olvidar que la forma contractual de un Estado es una de las mayores regalos de la Ley Islámica (Sharia) a la civilización humana.

Del mismo modo, un Estado moderno debe basarse en las leyes, desde la base de la pirámide hasta su cima, con una separación de poderes y garantías de su independencia. En un Estado moderno no puede existir el dominio absoluto de una persona ni un partido que se aproveche de los privilegios del Estado. En definitiva, un Estado moderno donde la justicia sea la autoridad suprema, y la seguridad de la Sociedad esté por encima de la seguridad del Estado, donde el Estado de emergencia se vea remplazado por la justicia bajo la protección de la Ley”.

El comunicado añade que “el Estado moderno precisa de la alternancia, donde sean las urnas, libres y transparentes, las que expresen la voluntad de los ciudadanos; un Estado pluralista que englobe diferentes ideologías, interpretaciones y actitudes; donde los distintos partidos de oposición y el tejido de la sociedad civil observen y fiscalicen al Estado para que no caigan en la tiranía o la corrupción”.

Para el Ijuan Al muslimin “se debe asegurar la igualdad de todos a la hora de disfrutar de las facilidades ofrecidas por el Estado y a la hora de expresar opiniones, abandonando las prácticas “violentas” y considerando que las medidas de represión aplicadas por el poder para solucionar los conflictos no son sino una forma de corrupción”.

Es evidente el cambio en la mentalidad política de este movimiento islamista, el más destacado en Siria. Es el mismo movimiento que tuvo un importante papel en la violencia desatada en el país durante los años ochenta del s.XX. En especial, llama la tención su nueva actitud respecto al concepto de democracia y de alternancia pacífica en el poder. En esto coincide con el programa del Partido Popular Democrático (el Partido Comunista, anteriormente llamado “Rama política”), que considera la democracia como algo insustituible. Así lo declaró en su plataforma política, presentada durante su VI Congreso: “el Partido lucha para lograr un régimen nacionalista y democrático, basado en los principios de libertad, la igualdad y la justicia social”; y añade que “las experiencias de los últimos cuarenta años han demostrado el fracaso del estado policial y autoritario dirigido por una sola persona, y de la idea de un partido “líder” que no ha hecho sino retrasar a la sociedad siria en todos los aspectos de la vida política, económica, social y cultural, rompiendo su estructura nacional, hundida a causa de los conflictos internos, árabes e internacionales. Para superar esta forma de Estado es preciso retomar la alternativa democrática” .

Aunque esta plataforma repite el discurso “izquierdista” acerca del concepto de democracia, todavía insiste en que “no hay democracias diferentes o a la medida de cada nación. La democracia es una, es el sistema moderno de valores y principios universales basados en la libertad y la autodeterminación de los pueblos. La democracia es un estado de derecho donde el poder se obtiene a través del derecho a voto libre y transparente, donde el pueblo elige y controla a su gobierno, reservándose la facultad de substituirlo por otro. Se trata de un sistema dominado por la justicia, a la que se encuentran sometidos todos sin excepción o discriminación y donde se garantizan la libertades fundamentales y el pluralismo”. Según lo declarado en este programa, “hay que reconstruir el estado constitucional, elaborando una constitución democrática parlamentaria, un sistema que asegure la igualdad de derechos de todos los ciudadanos y defina sus deberes, poniendo fin a la opresión y el monopolio. Este sistema parlamentario tiene que ser elegido por un comité institucional, votado a su vez libremente y confirmado por a unas elecciones generales. La constitución debe asegurar la independencia de las autoridades, donde el poder ejecutivo se encontrará supeditado al legislativo, libremente elegido, garantizado por un sistema jurídico también independiente, y sobre todo ello el poder absoluto de la Ley y la igualdad de los ciudadanos”.

Nos encontramos, pues, ante una situación singular en la historia de Siria. La idea de la democracia nunca había triunfando como triunfa hoy por lo menos en el nivel de la “conciencia resistente”. Anteriormente, era la “conciencia autoritaria” la que se adoptaba, un concepto basado en el beneficio personal y la ganancia más que en consideraciones ideológicas o nacionales.

En realidad, el surgimiento de la idea de la democracia en la conciencia política siria tenía precedentes: Los abortos dolorosos y los debates interminables acerca como ponerla en práctica e incluso hasta en qué medida era adaptable a la cultura árabe. Durante este período reciente, sin embargo, la idea de democracia se expresó claramente en los distintos movimientos y colectivos culturales y civiles que iban surgiendo, en especial el FDN y el Foro para el Dialogo Democrático de Yamal al Atasi.Como hemos dicho, ambos fueron clausurados, lo mismo que el Comité para el Fortalecimiento de la Sociedad Civil, cuyos miembros se distribuían por todos los distritos de Siria con una vitalidad política notable. Lo mismo puede decirse de las organizaciones de Derechos Humnos, la cuales han jugado un papel tan activo en la realidad siria.

En ausencia de plataformas y lugares de tertulia en los medios de comunicación, Internet es ahora mismo el único lugar dónde pueden mantenerse esta clase de debates democráticos, En Siria, Internet se ha convertido en el equivalente de un foro democrático único que une a las diferentes ideologías y creencias. Esta expansión de los espacios electrónicos que abren sus páginas virtuales a todas las ideas sin restricciones viene a confirmar la conciencia democrática creciente a la que nos hemos referido, y esto incluso entre los jóvenes, que obviamente son los que más utilizan esta herramienta.

Puede decirse que este triunfo de la conciencia democrática en el período de la “Primavera de Damasco” marca un antes y un después en la historia contemporánea de Siria. Antes, en la época inmediatamente posterior a la independencia puede que existiese esa conciencia entre las élites políticas, sociales y económicas que contribuyeron a lograrla. Peroen aquel contexto no existía el abismo generacional que existe ahora y a pesar de las muchas y profundas diferencias en los detalles, la sociedad siria se presentaba unida y coherente.

La experiencia “Primavera de Damasco” ha sido diferente. También es cierto que en la historia contemporánea de Siria ha habido otros movimientos de oposición. Pero era una oposición que, como hemos dicho, no lograba reconciliarse con la sociedad de la que forma parte. Su discurso siempre ha consistido en la lucha por el poder. Todo lo que podía ofrecer era únicamente la substitución de un poder por otro similar, con las mismas conductas y mecanismos dogmáticos. Cierto que no se pueden negar los nobles sacrificios ofrecidosporestos partidos de oposición ni trivializar las medidas represivas que tuvieron que soportar. Tampoco sería justo comparar poder y oposición solo porque su discurso haya sido parecido: La corrupción del poder no puede compararse en modo alguno con los valores positivos que ha caracterizado a los movimientos de oposición. Pero, sea como sea, fue la “Primavera de Damasco” la que rompió con todo esto, creando un caldo de cultivo para la expresión genuina de libertad y democracia, dando muestras de no estar interesada en el poder mismo sino más bien de la convicción de que antes de llegar a él es preciso hacer que la sociedad recupere su conciencia y su vitalidad.

Otro aspecto que diferencia a la “Primavera de Damasco” respecto a épocas anteriores es el haber nacido como el producto de iniciativas individuales y de grupos de base culturales, económicos y sociales, y no desde “arriba”. Los activistas de la “Primavera” se describían a sí mismos como intelectuales, no como políticos. La participación de los partidos políticos en el movimiento llegaría más tarde. Naturalmente, activistas e intelectuales mostraban una mayor sensibilidad a la hora de promover el proceso de cambio.

Todo ello confirma que la “Primavera de Damasco” fue un producto de la sociedad más que de las ideologías o dogmas partidarios. Es esto lo que garantiza su continuidad y su base cada vez más amplia, evitando así vincularse a un grupo o partido concreto. Y esto a pesar de las medidas policiales. La “Primavera de Damasco” pertenece únicamente a las masas.

Ello nos plantea la cuestión de cómo podemos interpretar el futuro de este movimiento democrático. ¿Qué otros elementos podrían fortalecerla? ¿Qué puede surgir de este movimiento para la reforma?

A este respecto, es importante resaltar que los movimientos de oposición en Siria son distintos a los de los otros países árabes. En cada uno de ellos, el régimen tiene una forma diferente de tratar a la oposición y el margen de libertad que le permite es distinto. En Siria, el control absoluto que ejerce el sistema sobre todos los aspectos esenciales de la Sociedad, desde los sindicados a los partidos pasando por los medios de comunicación, hacen imposible el ejercicio de la libertad de expresión, lo que convierte a la lucha por la democracia en una tarea difícil y arriesgada. La reacción de las autoridades ante, por ejemplo, las manifestaciones de activistas, intelectuales y partidos no oficiales en los tribunales es siempre violenta y suele acabar en detenciones. Varias cosas están pues claras respecto al futuro movimiento democratizador.

Lo primero es que se percibe la determinación de los activistas a seguir expresándose libremente, utilizando todos los medios a su alcance. Por otra parte, también nos encontramos con la determinación de las autoridades a aumentar la represión con la intención de extirpar un fenómeno que no puede controlar. En tercer lugar, los acontecimientos en Siria no van a ser ajenos a los cambios regionales e internacionales que se están produciendo en estos momentos, en especial las presiones cada vez mayores de Estados Unidos sobre Siria y la polémica política del “cambio de régimen”. Esto, por ejemplo, puede crear suspicacias hacia la lucha por la democratización de Siria, puesto que aunque los activistas insisten una y otra vez en que para ellos el movimiento reformador es un asunto puramente interno, el gobierno intenta siempre asociarlo a intereses externos.

Por el momento, y debido a los límites que se le ha impuesto, el movimiento es incapaz de hacer una presión suficiente al sistema por medio de sus limitadas manifestaciones (compuestas generalmente por decenas de personas), sus manifiestos y comunicados electrónicos, o sus artículos críticos publicados en la prensa árabe. El convertir al movimiento democrático en un eje verdaderamente poderoso y eficaz que logre influir al sistema es una tarea difícil, si no imposible. Tan sólo si se relajan las asfixiantes medidas represivas en vigor será posible convencer a nuevos sectores de la sociedad para que participen en el proceso, en particular jóvenes y empresarios. Sólo así el movimiento podrá expandirse y logrará afectar a los acontecimientos desde dentro. Si no es así, el sistema político seguirá manteniendo su control sobre todos los aspectos de la realidad siria, a merced de lo que pueda suceder a nivel regional e internacional. Se verá entonces en qué medida esto puede hacer cambiar el rumbo de la política siria e incluso quizá imponer al régimen una reestructuración.

Dr Raduan Ziade

Dr Radwan Ziadeh, es director del Centro de Damas para los Estudios sobre DDHH (Damascus Cente for Human Rights Studies)

http://www.dchrs.com

Conferencia pronunciada durante el Seminario de debate sobre:

-  El futuro de los movimientos reformistas en la sociedad árabe.

-  El futuro de los movimientos democráticos en la sociedad siria.

En: Bernard Sunley Room, St. Catherine College, University of Oxford, Manor Road, Oxford, UK.

27/08/2005



31 mayo 2006



 



......... Nedstat Basic - Web site estadísticas gratuito Sitio desarrollado con SPIP