Las marroquíes no logran la igualdad

Las feministas se quejan de la deficiente aplicación del código de la familia en Marruecos

 

Fot: Mujeres en un centro comercial de Casablanca. (BERNARDO PÉREZI)

Por Ignacio Cembrero/El País

"Consiente, tiene la regla y hace Ramadán", por lo que se permite su boda aunque tenga 13 años La corrupción es el mayor obstáculo a la aplicación del código de familia sobre todo en bodas de menores"Consiente plenamente al matrimonio. Hace Ramadán y tiene la regla. Los síntomas de su madurez son, por tanto, aparentes. El matrimonio es una protección para ella". Así justifica, en un informe, un fiscal de Marraquech la autorización dada en 2005 a una adolescente de 13 años para contraer matrimonio con un joven de 22.

Al poco de cumplirse el segundo aniversario de la entrada en vigor del nuevo código de familia en Marruecos (mudawana) la Liga Democrática de los Derechos de la Mujer (LDDF, según sus siglas en francés), ha hecho balance, con estadísticas propias y anécdotas reveladoras, de la aplicación de esta legislación que tiende a equiparar los derechos de las mujeres y hombres y que es, probablemente, la más avanzada del mundo musulmán después de Túnez.

Sus constataciones contradicen los comentarios optimistas del ministro de Justicia, Mohamed Buzubaa, y ponen de relieve hasta qué punto la sociedad marroquí es conservadora, empezando por el poder judicial, y se resiste con frecuencia a poner en práctica la nueva ley pese a que la impulsó el propio rey Mohamed VI con un discurso ante el Parlamento, en octubre de 2003.

El peor de todos, explica Fouzia Assouli, secretaria general de la LDDF, es el tribunal de familia de Larache (noroeste de Marruecos). "Allí se celebran bodas en las que el esposo tiene 60 años y la esposa apenas 15", asegura indignada.

Más el este, en Taounate, la norma social es también que las adolescentes contraigan matrimonio con 15 años. Los jueces son sensibles a la pobreza de la familia de la que es originaria la menor cuyo esposo puede ofrecerle mayores comodidades. El 12% de las marroquíes de entre 15 y 19 años están ya casadas o prometidas.

Para más inri los jueces de Larache "estiman también que la incapacidad de la mujer a efectuar las tareas domésticas justifica la concesión al marido de la autorización para ser polígamo" inspirándose todavía en el antiguo código, que data de 1957, derogado en febrero de 2004, denuncia Assouli.

Las autoridades no niegan que quede camino por recorrer, pero insisten en que en los dos últimos años se han dado pasos de gigante. El ministro de Justicia, Mouahmed Buzubaa, resalta, por ejemplo, que los divorcios de mutuo acuerdo aumentaron un 266%, entre 2004 y 2005, porque las mujeres gozan ahora de más derechos.

Buzubaa subraya también que 49.175 mujeres contrajeron matrimonio (un 20% de las bodas) prescindiendo de la figura del tutor masculino, generalmente un padre o un hermano mayor, que hasta 2003 era obligatoria para poder celebrar la boda y ahora es optativa. Las autorizaciones judiciales para ser polígamo disminuyeron, por último, un modesto 7%.

Las feministas no creen que el único problema sea la mentalidad retrógrada de los jueces sino la falta de medios pese a la creación de tribunales específicos de familia. "El único tribunal merecedor de ese nombre es el de Casablanca", afirma la abogada Nadia Oulehri.

"En las demás ciudades el tribunal de familia trabaja en un pasillo y los jueces están sumergidos", se lamenta la letrada. "¿De qué sirve una nueva ley si el Estado no proporciona los medios para aplicarla correctamente?", subraya una colega.

A la escasez de recursos humanos se añade, por último, uno de los problemas endémicos de Marruecos que la prensa y las feministas denuncian con frecuencia, pero sin aportar pruebas: la corrupción.

"Es el mayor obstáculo a la aplicación del código de la familia sobre todo en lo concerniente a los matrimonios entre menores y adultos" en los que con frecuencia el contrayente varón "retribuye" la decisión judicial, afirma la presidenta de la LLDF. También se estimulan con sobres las sentencias que permiten la poligamia.

"La corrupción mina el código de familia" titulaba incluso en portada un semanario tan oficialista como La Nouvelle Tribune dando crédito a las acusaciones sobre la escasa honestidad de algunos magistrados.

Con motivo de su décimo aniversario, la sección marroquí de Transparency International, la ONG que lucha contra las prácticas corruptas, publicó este mes un informe en el que analiza los tres males que aquejan a la justicia marroquí: corrupción, lentitud y resistencia a la modernización.

"Los jueces marroquíes", recalca el documento, "no intentan aplicar el derecho". "Tratan más bien de conformarse con lo que creen ser la voluntad real". Pero en este caso no aciertan.

Mohamed VI ha demostrado ser harto sensible a la suerte de la mujer. Además de fomentar el nuevo código de familia, fue el primer monarca que pidió a una mujer que pronunciase, un viernes de Ramadán, el sermón en una mezquita ante la corte y buena parte del Gobierno. En las elecciones legislativas de 2002 reservó por ley el 10% de los escaños a las mujeres.

Por eso acaso haya que buscar también la explicación del conservadurismo de las sentencias judiciales en el ambiente religioso que impregna con creciente intensidad al reino alauí. Pese a la reforma de la educación religiosa, los imanes, incluso aquellos de máxima confianza de las autoridades, siguen destilando un mensaje retrógrado que hace mella en la sociedad.

Hace dos años Redouane Benchekroun, presidente del Consejo de los Oulemas de Casablanca, lanzó una soflama, retransmitida en directo por la televisión, desde la mezquita Hassan II, la principal del país. "La mezcla de hombres y mujeres en el lugar de trabajo es una vergüenza para estas últimas". "También lo es el llevar bañador". "La ropa ligera es contraria el Islam", recalcó durante la oración del viernes.

A principios de este mes salió de un centro de formación del Ministerio de Asuntos Religiosos la primera promoción de cincuenta predicadoras -junto con 150 jóvenes imanes- que dirigirán la oración en otras tantas mezquitas.

En la ceremonia de asignación de destinos el ministro de Asuntos Religiosos, Ahmed Tufic, resaltó que esta "novedad" que supone el envío de mujeres a las mezquitas es acorde son "le evolución de los tiempos". Se enmarca, recalcó, en la reforma del ámbito religioso llevada a cabo por Mohamed VI.

¿Para cuándo la reforma de la Justicia que incite a los magistrados a aplicar el código de familia en sintonía con la evolución de los tiempos? Transparency Marruecos consideró, con motivo de su décimo aniversario, que es la prioridad absoluta.



27 mayo 2006



 



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