EL GRAN MEDITERRÁNEO

Manifiesto por las Alianzas entre Civilizaciones


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Manifiesto por las Alianzas entre Civilizaciones

1. La FONDAZIONE MEDITERRANEO se ha fijado como objetivo principal el establecimiento de una Coalición de valores e intereses compartidos entre los países que a lo largo de los siglos influyeron, o siguen haciéndolo, en el Mediterráneo, en una continuidad histórica que tiene como marco las grandes experiencias culturales y políticas del pasado -representadas por el Helenismo, los Imperios Romano y Bizantino, y el Islam- que hoy -por su proximidad geográfica y por las influencias socioculturales- representan el ámbito solidario del Gran Mediterráneo: una tradición de activas sinergias, a veces tumultuosas y agitadas, de la que ha surgido una interdependencia indisoluble, mucho más intensa que todos los contrastes, oposiciones y guerras.

2. La FONDAZIONE MEDITERRANEO, que en estos últimos diez años ha valorado estas sinergias, desea en este momento seguir actuando en nombre de la paz y de la colaboración entre los pueblos, respetando los derechos fundamentales recogidos en la Carta de las Naciones Unidas. Por este motivo, difunde este “Manifiesto por las Alianzas entre Civilizaciones”, con el fin de congregar al mayor número de hombres y mujeres, organismos e instituciones del Gran Mediterráneo para determinar los objetivos y los medios que sean eficaces para transformar el “Diálogo de Culturas” en “Alianzas entre Civilizaciones”.

3. Para llevar a cabo las “Alianzas entre Civilizaciones" del Gran Mediterráneo -sujeto histórico y estratégico que actúa y se desarrolla en conexión e interdependencia con los países de Oriente Próximo, el Golfo y el Mar Negro- es necesario fomentar la comprensión internacional a través del conocimiento de las realidades identitarias, sociales y culturales que lo componen, y, a la vez, impulsar una interacción más estrecha que permita consolidar los valores y los intereses compartidos, respetando los derechos fundamentales de la persona humana y de la igualdad entre géneros; y, en particular, desarrollar la cooperación intelectual y la formación de recursos humanos en contextos multidisciplinarios.

4. El Gran Mediterráneo lleva demasiado tiempo agitado por tensiones, crisis y conflictos que han desgarrado el tejido de una cohabitación pacífica y próspera. El recrudecimiento del terrorismo y el riesgo de fractura entre los que creen en el diálogo y los partidarios del choque de civilizaciones imponen que los gobiernos y los organismos de la sociedad civil se comprometan con más energía, con el fin de fomentar una Coalición de valores e intereses compartidos.

5. La Coalición actuará sobre los hechos, desarrollando modelos y programas de crecimiento moral y material en la región, basados en la igualdad de la dignidad y el respeto de unas identidades diferentes, con principios y valores elegidos y definidos con autonomía, pero abiertos al intercambio y a la comparación. Especificidad, riqueza de las tradiciones y, a la vez, comunidad de intereses y de acciones. La línea divisoria entre especificidad y comunidad de valores se situará en el respeto de los derechos fundamentales de la persona humana, en el compromiso de aceptar los nuevos desafíos comunes, tales como el derecho a la igualdad entre hombres y mujeres. Este objetivo de trabajo se basará en el principio de igualdad, soberanía y dignidad de los pueblos, y en la consideración del pluralismo, las diversidades culturales y los derechos fundamentales del individuo y de la democracia.

6. La reconciliación en el seno del Gran Mediterráneo impone ante todo una búsqueda de la Solidaridad en el desarrollo. Tenemos que ofrecer a los jóvenes unos estudios y una formación profesional que reduzcan las desventajas de partida. Es necesario dedicar un gran esfuerzo para que los jóvenes titulados se integren de modo equitativo en el mundo del trabajo. Para ello, hay que poner en práctica medidas encaminadas a identificar las formaciones específicas requeridas ante las nuevas posibilidades que la dimensión del Gran Mediterráneo ofrezca en el mercado laboral.

7. La apertura al conocimiento universal no debe hacerse con menoscabo de las culturas locales, sino aunando tradición, modernidad e innovación. El compromiso a favor de las “Alianzas entre Civilizaciones” se enmarca en la necesidad de nuevas políticas en las que el respeto por la cultura del Otro permita la defensa fundamental de la persona y de sus derechos. Allí es donde surge la nueva frontera de experimentación social, con unas realidades caracterizadas por el aumento de los procesos migratorios que han llevado a cohabitar a grupos con religiones y culturas diferentes.

8. Generalizar el bienestar lleva consigo la promoción de nuevas divisiones del trabajo y el desarrollo de la productividad comparada. Ese es el clima que favorece las inversiones. La protección de los derechos de las personas, de las clases sociales más débiles, de las zonas menos favorecidas deberá integrar además las normas de funcionamiento del mercado, asociando eficacia y solidaridad.

9. La construcción de una sociedad mediterránea que comparta unos principios y unos valores consolidados es incompatible con el choque de civilizaciones, el recurso a la fuerza y la desestabilización violenta del orden político y social internacional. A los que preconizan la ideología del mal e incitan a la división y a la confusión habrá que aislarlos moralmente, sobre todo si no se consigue extirpar las semillas de la discordia.

10. El Mediterráneo, Europa y el Islam tienen un interés vital en emprender una vía distinta de la imposición exterior de formas de gobierno y del recurso al terrorismo y a las acciones violentas. El camino de la colaboración y el entendimiento es el único posible para todos. No hay que olvidar que la civilización europea tiene una importante deuda con el Islam, pues Europa occidental debe, en gran parte, su despertar a la civilización islámica. Ha llegado el momento de saldar esa deuda. Pero, desafortunadamente, no hemos optado por ese camino. A menudo, la modernidad no se plantea en el Islam de forma que promueva la igualdad sino más bien a través de unas estructuras que tienden a expresar su sumisión. Esto da lugar a su erosión, incluso en el seno de Europa. Los destinos de ésta y del Islam están más unidos de lo que se cree.

11. Las sociedades musulmanas de Oriente Próximo y de Extremo Oriente responden a la dinámica occidental denominada globalización con una reacción fundamentalmente hostil y a menudo violenta. El Islam es un denominador común por el cual se pretende representar a todo el mundo musulmán a pesar de su diversidad; es un concepto genérico en el que el imaginario histórico occidental, desarrollado a lo largo de los siglos, hace que converjan varios supuestos inconscientes. Este término indica una sociedad en la que el Estado es autoritario y la vida civil se reglamenta por normas religiosas dictadas por el Corán. Pero la modernidad también es un denominador común, que indica una sociedad fundada en el derecho del hombre y no en el derecho divino, en la igualdad jurídica y la igualdad de acceso a los puestos de representación política. Del mismo modo que el Islam es la representación estática de una realidad diferenciada y dinámica, la modernidad es la abstracción estática de unas realidades diversificadas y en devenir. Por ello, la modernidad no se identifica con Occidente ni con la Europa de hoy. Es un proyecto de sociedad nacido en Europa en la época de la Ilustración y desarrollado durante el periodo del Positivismo, y sus principios básicos son indispensables para la complejidad de la vida moderna que no puede adaptarse a unas estructuras apropiadas a las maneras de vivir del pasado. No obstante, si bien el mundo del Islam debe hacer frente a los problemas derivados de la falta de modernidad -entendida como afirmación del derecho individual y de la democracia-, Occidente padece un exceso de modernidad -velocidad, racionalidad, falta de solidaridad, desestructuración de los contextos colectivos-, padece unos nuevos problemas surgidos de una sociedad que se define como posmoderna.

12. El binomio Islam y modernidad no representa pues la oposición de dos antagonistas sino un enunciado con tres términos: Islam, Occidente y modernidad. Dos realidades históricas y un área crítica común; una situación problemática donde cada cual ve la expresión de su propio defecto en el ojo ajeno; un universo compartido donde la lógica del gran capital mundial hace que el Occidente europeo y el Mediterráneo sean cada vez más periféricos respecto de los centros de gobierno. Si esta cuestión se plantea en dos términos, conduce a una política de oposición, pero si son tres, no intenta contrastar Islam y Occidente, sino exigir una política de solidaridad para avanzar juntos en una evolución paralela, y de común acuerdo, hacia un objetivo compartido, incluso si el punto de partida es diferente, como lo son las distancias de la meta y los objetivos. Es una colaboración necesaria, no sólo en interés del Islam sino también de Occidente, ya que en este proceso Occidente no avanza en línea recta sino con paradas y retrocesos.

13. Esta colaboración es el elemento fundamental para construir las “Alianzas entre Civilizaciones”, que reconoce que la sociedad civil de los países miembros -las comunidades locales, las universidades, las organizaciones empresariales, los colegios profesionales, los sindicatos, las ONG, las redes de asociaciones, los medios de comunicación, etc. - es el factor clave para progresar en los derechos fundamentales, en la seguridad política, la cultura, la economía, la ciencia, el desarrollo sostenible, la comunicación y la información.

14. El Gran Mediterráneo es un antiguo espacio geográfico y político, pero constituye también la representación que entraña hoy la necesidad de diálogo entre las culturas, de paz, de integración entre innovación y tradición, de unos derechos individuales y de solidaridad social. Las numerosas iniciativas de pacificación y desarrollo en la región emprendidas hasta el momento han producido progresos parciales e insuficientes. Los momentos de esperanza que la región ha vivido institucionalmente gracias al Partenariado Euromediterráneo (iniciado en 1995 por la Unión Europea a través del Proceso de Barcelona), y a otras iniciativas, están hoy estancados. El Gran Mediterráneo no debe ya ser objeto de programas políticos decididos lejos de esta zona, sino, por el contrario, sujeto de unas estrategias que reflejen las necesidades reales de cada pueblo. Por ello, es preciso que tomemos conciencia de los riesgos de desestructuración y marginalización de la región mediterránea y nos comprometamos a favor de la creación de las “Alianzas entre Civilizaciones” del Gran Mediterráneo, incluso con el fin de evitar barreras artificiales en el mundo árabe que separen a los países mediterráneos de los del Golfo.

15. El Gran Mediterráneo no pretende extender el mito de la “mediterraneidad” a un espacio más amplio, sino más bien impugnar la retórica de un espacio mental donde las diferencias y las visiones compartidas se anulan por una representación artificial y vana. Nuestro Gran Mediterráneo está hecho de hombres y mujeres diferentes, incluso en conflicto, pero que anhelan la justicia social y la democracia. Por este motivo, al hablar de Gran Mediterráneo, no nos referimos a una entidad abstracta que se sitúa en una antigüedad remota sino a unos hombres y mujeres del siglo XXI que luchan con la necesidad de gobernar los procesos de globalización para evitar ser devorados y subordinados.

16. Reconocer que Occidente y el Islam nacen en la misma cuna no es un acto de subordinación sino de reconocimiento de la verdad sobre la que se deben fundar las “Alianzas entre Civilizaciones”, donde el Mediterráneo, Europa y el Islam constituyen los pilares fundamentales sobre los que podemos edificar nuestro futuro, pero sólo a condición de transformar las múltiples "identidades del ser" en "identidades del hacer" y sólo si estamos todos juntos dispuestos a transformar el “Amor del Poder” -omnipresente en estos tiempos- en el “Poder del Amor”: elemento indispensable para garantizar el desarrollo compartido y la paz, no sólo en el Gran Mediterráneo sino en todo el planeta.

17. La FONDAZIONE MEDITERRANEO es, desde 1994, uno de los promotores del Diálogo entre Culturas, gracias a su presencia en el seno de los organismos internacionales: es jefe de fila de la red italiana de la Fundación Euromediterránea “Anna Lindh” para el Diálogo entre Culturas; miembro fundador de la Plataforma no gubernamental Euromed; miembro de la Plataforma Euromed de la Juventud; y observador ante la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea. También apoya, a través de sus miembros, el programa “Alianza de Civilizaciones” de la ONU. Hasta el momento, ha funcionado sin recurrir a burocratismos estériles, y todos sus recursos se utilizan directamente sobre el terreno: el gran número de acuerdos de partenariado firmados y de miembros de la sociedad civil y de las instituciones que participan en distintos proyectos -así como la cantidad y la calidad de las acciones realizadas- son indicadores del impacto y de los resultados concretos que se han logrado.

18. Con este cúmulo de experiencias, la FONDAZIONE MEDITERRANEO y su red de organismos e instituciones distribuidos en los países del Gran Mediterráneo, considera de la mayor urgencia -sobre todo en este momento particular y a la luz de los acontecimientos que han desencadenado aún más incomprensiones y separaciones entre el mundo musulmán y Occidente- que reunamos todas las fuerzas y recursos disponibles, con el fin de desarrollar acciones concretas que puedan tejer una red de "Alianzas entre Civilizaciones" en el Gran Mediterráneo, que constituya la base para conseguir la “Alianza de Civilizaciones” propuesta por la ONU.

Nápoles, 15 de febrero de 2006

Traducción al castellano para mediterraneas.org:

Malika Embarek López.

Primeros firmantes:

Michele Capasso, Predrag Matvejević, Caterina Arcidiacono, Antonio Badini, Walter Schwimmer, Nullo Minissi. Paul Balta, Vito La Fata, Thomas R. Kämmerer, Jean Casta, Lev Kreft (National ALF Network for Slovenia),......

(Siguen 1.860 firmas a 22/02/2006)

Para añadir sur firma, enviar un e-mail a:

michele.capasso@medlab.org

info@medlab.org



27 febrero 2006



 



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