Feminismos en el mundo.

Feminismos en el mundo. ¿Discursos alternativos?


 

Aïcha Belarbi. Socióloga, Ex secretaria de Estado de Cooperación de Marruecos

La Sra. Belarbi inicio su intervención agradeciendo la elección del tema al ser de gran pertinencia en un momento en que la globalización ha invadido el mundo y donde sólo se habla de libre mercado, de tecnología y de información. La conferenciante recalcó que con la elección de este tema se sabrá de la existencia de grupos de mujeres que han estado luchando, que han militado gran parte de su vida por los derechos de la mujer y sobre todo para luchar contra la dominación masculina y el patriarcado.

La conferenciante presentó los siguientes datos generales: Las mujeres representan el 50 % de la población mundial.
-  Las mujeres representan el 70 % de las personas que viven por debajo del umbral de pobreza.
-  Las mujeres representan las dos terceras partes del trabajo realizado.
-  Las mujeres ostentan el 10 % de la riqueza mundial.
-  Las mujeres poseen el 1 % de la propiedad mundial.
-  El 67 % de mujeres del mundo son analfabetas.

La situación de la mujer se agrava ya que ellas son las primeras víctimas de la pobreza, de la guerra, de los movimientos de tráfico de seres humanos y del fundamentalismo. Son el grupo más vulnerable del planeta y de la sociedad.

La conferenciante insistía en que su intención no era dibujar un cuadro muy pesimista de la situación de la mujer, sino que dejar claro que hoy en día hay que pensar en un nuevo modo de movimientos feministas.

El feminismo es una reivindicación para la implantación de los derechos de la mujer y la erradicación de la dominación ancestral.

En el mundo musulmán, a través de los contactos con Occidente, ha habido un despertar. Desde el siglo XIX ha habido viajeros del Sur al Norte, y los viajeros, en su mayoría diplomáticos, se dieron cuenta de que la mujer occidental, a pesar de la dominación que vivía, era libre comparada con las mujeres de sus países.

A principio del siglo XX nace un movimiento feminista reformista, pero estos movimientos estaban compuestos por hombres y se dirigían a la religión para revisar las escrituras y buscar las fuentes del enclaustramiento femenino. Encontraron muchos textos a favor de la liberación de la mujer: quitarse el velo, acceder a la educación, ...etc.

Más tarde, las mujeres tomaron el relevo, pero esas mujeres pertenecían a la burguesía, es decir que eran mujeres letradas-educadas. Empezaron creando asociaciones para liberar a las mujeres.

En Irán y Turquía, por ejemplo, hubo dos movimientos en los tiempos progresistas: liberar a las mujeres de los velos y su acceso a la educación. Pero los gobiernos acogieron esas asociaciones de mujeres bajo su amparo y de ese modo, esas asociaciones se convirtieron en meras portavoces de los gobiernos.

Con la colonización, los movimientos feministas se implicaron en los movimientos nacionalistas. Todos los partidos políticos nacionalistas tenían una sección de mujeres pero esas mujeres no podían combatir para la mejora de su estatuto sino que el único objetivo era el logro de la independencia. Se suponía que tras la independencia, esas secciones podían luchar por su igualdad.

Esto no llegó a ocurrir. Por ejemplo, en el caso de Argelia, las mujeres estaban muy implicadas en las guerrillas, donde realmente ellas eran el motor de esos movimientos de guerrilla. Después de la independencia, se las relegó a un segundo plano.

Tras las independencias, los movimientos de mujeres siguieron dos vías:

-  Algunos Estados se apropiaron de las asociaciones de mujeres que no hicieron más que reproducir los discursos del Estado y llevar a cabo los proyectos del Estado.

-  Los partidos de izquierda, los comunistas y los socialistas, mantenían las secciones de mujeres que eran más concientes de las contradicciones de los países. Sabían que la situación de la mujer no podía retrasarse sino que tenía que ser uno de los planes principales en los movimientos de izquierda.

Estas secciones luchaban porque habían descubierto que había una estructura patriarcal inherente a toda la sociedad, incluidos los partidos políticos que tenían secciones de mujeres. Los hombres gobernaban y mantenían esas secciones para la imagen del partido, para apaciguar a las mujeres haciéndolas creer que se contaba con ellas y también para obtener apoyo electoral.

Pero las mujeres de estas secciones de los partidos políticos, de los cuales la conferenciante forma parte, se plantearon en un determinado momento parar esta farsa. No podían seguir trabajando de este modo ya que se sentían también manipuladas por los hombres de su partido, tras lo cual las mujeres decidieron crear asociaciones de mujeres, quedándose casi vacías las secciones de mujeres de los partidos.

En esta nueva situación, las mujeres podían debatir grandes temas: su lugar en la escena política, que era importante, a empezar por los propios partidos que no incorporaban mujeres en sus estructuras y había también temas relativos a la explotación de las mujeres en el trabajo por parte de los empleadores y de los sindicatos.

También estaban los temas de la violencia de género, el Código del Estatuto Personal,... Fueron las primeras en atreverse a hablar del estatuto de la mujer en el hogar. Denunciaron que las leyes que protegían a las mujeres eran leyes hechas por hombres, a favor de los hombre y la mujer en la familia no era más que una menor que estaba bajo la tutela de su padre, luego bajo la tutela de su marido y más tarde bajo la tutela de sus propios hijos varones.

Estos movimientos, en este caso en Marruecos, llevaban a cabo una reflexión profunda sobre el código de la familia. Desde 1945 empiezan a reflexionar sobre como acabar con el repudio de la mujer y la poligamia.

En 1993 hubo un gran empujón cuando las asociaciones de mujeres pidieron un millón de firmas para cambiar ciertos artículos en el Código del Estatuto Personal, la Mudawana.

Los islamistas reaccionaron en contra, insistiendo en que había que pararlas porque eran herejías y que no se puede cambiar el Código del Estatuto Personal ya que esta basado en el Corán.

Su Majestad Hassan II, que reconocía que si había un movimiento era por que había un problema, pidió a las mujeres que entreguen una memoria. Una comisión creada para la ocasión se reunió y debatió dicha memoria.

En ese momento tuvo lugar la primera revisión del Código del Estatuto Personal que concluyo con la modificación de seis artículos. Para los movimientos de mujeres fue un gran éxito por que se pudo demostrar que no por el hecho de que dicho código fuese basado en el Islam eso implicara que no se pudiese revisar y corregir.

Más tarde, en 1998, el partido socialista impulsó un nuevo plan de integración de la mujer. Este plan fue combatido por los islamistas. Su Majestad Mohammed VI ordenó la creación de una comisión con once componentes pero que trabajó estrechamente con el movimiento asociativo. El proyecto resultante de esas colaboraciones fue presentado a Su Majestad que lo aprobó.

En el 2003 Marruecos tuvo el primer Código del Estatuto Personal que instaura la igualdad entre el hombre y la mujer y es el primero que define el matrimonio como un contrato o una unión entre un hombre y una mujer para crear una familia que está bajo la responsabilidad de ambos cónyuges ya que anteriormente sólo estaba bajo la responsabilidad del esposo.

De igual modo, las asociaciones de mujeres impulsaron la firma de convenios internacionales en todo el mundo árabe como la “Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación hacia las mujeres”.

La Sra. Belarbi considera que las conferencias mundiales han jugado un papel importante en el desarrollo del feminismo ya que en un primer momento ayudaron al desarrollo de los movimientos y asociaciones de mujeres y contribuyeron a que se tome conciencia de la existencia de ciertos problemas. Esto se llevó a cabo a través del contacto entre las mujeres durante las conferencias.

A través de estas conferencias, los movimientos de mujeres obligaron a los gobiernos a entregar anualmente un informe sobre la situación de la mujer. Los gobiernos están obligados a hacer un trabajo de síntesis junto con las asociaciones de mujeres, que posteriormente se discute en la Asamblea General de las Naciones Unidas cada año y también en la comisión de Ginebra que tiene una Comisión Internacional que asegura el control y desarrollo en los estatutos de la mujer.

Estos movimientos de mujeres se vieron reforzados con la aparición de feministas modernistas y autónomas, es decir, un cierto número de mujeres en el mundo árabe como Fatima Mernissi en Marruecos, Nawal Saadaui en Egipto, que han dado un impulso muy grande en los movimientos de las mujeres.

Estas feministas han ido más lejos por que han tratado de estudiar el Corán, interpretar el Corán y de este modo dar a conocer a las mujeres la existencia de varias interpretaciones que están hechas por hombres y que no están a favor de las mujeres, y que de hecho refuerzan la discriminación hacia las mujeres. Estas mujeres instaban a las demás que hiciesen su propia interpretación del Corán por que el Corán no incluye la igualdad entre hombres y mujeres pero es muy positivo para la liberación de la mujer y da a la mujer todos los derechos.

Fatima Mernissi en su libro, por ejemplo, hace una crítica sobre el “Harem Político”. Critica a un personaje que efectuó una de las interpretaciones más importantes del Corán y que llegó a decir que un mundo que entrega la gestión de los asuntos públicos a una mujer nunca prosperará con lo cual no puede haber mujeres en los poderes de decisión.

A parte de todo lo anterior, existe un feminismo islamista que se ha desarrollado en todos los países musulmanes. La aparición del fundamentalismo dio lugar a otro discurso y otra movilización de las mujeres. Estas mujeres exigían una vuelta al Islam cuya manifestación más importante es el “velo”.

En el Islam encuentran una voz intensa que no les permite deshacerse de la visión machista en su ambiente familiar. La emancipación de la mujer, las convenciones internacionales,... todo eso no era más que palabrería por que los verdaderos derechos de la mujer son los derechos de la mujer en el Islam. Pero lo que es realmente desolador es que adoptan las interpretaciones hechas por los hombres y no están preparadas para hacer sus propias interpretaciones.

Hoy en día existe una pequeña renovación en estas mujeres. Intentan ir más allá, tratan de avanzar pero siguen permaneciendo bajo la tutela de los hombres, porque sigue habiendo cuestiones que son un verdadero tabú para ellas: hablar del velo, hablar del cuerpo de la mujer. La planificación familiar está aceptada, pero el cuerpo de la mujer sigue apartado de los debates y sobre todo la relación hombre-mujer porque admiten implícitamente la superioridad del marido.

¿Qué feminismo se vive hoy en día en el marco de la democratización de la sociedad?

Se constata que en los países árabes, la democratización va lenta, en algunos países está más avanzada que en otros, pero con la democracia, con la igualdad, para las elecciones, a nivel de candidaturas, de votos,... el movimiento feminista se diluye un poco y el objetivo de las mujeres es llegar a estos puestos de poder, esfera en la cual han estado excluidas durante mucho tiempo, y este objetivo es totalmente legítimo.

Cuando las mujeres llegan a estos puestos de poder, no llegan con una nueva visión por que ya se insertan en un sistema jerarquizado, estructurado en estas relaciones de dominación y cuando se insertan, lo hacen para aceptar este sistema, con lo cual, de algún modo, hay una legitimación de este sistema y sólo vienen a reforzar ese sistema patriarcal sin ponerlo en duda.

La conferenciante cree que esta es la labor que deben desarrollar las mujeres en sus puestos de trabajo: cuestionarse y tratar de cambiar el sistema patriarcal.

La conferenciante se pregunta: “¿cómo nostras, que hemos combatido la dominación, cómo no reproducir la dominación cuando nostras ocupamos dichos puestos de decisión?”. Este es el gran desafío al cual han de enfrentarse las mujeres.

El feminismo se diluye también en lo que se ha venido a llamar “la cuestión de género”. La cuestión de género esta bien, pero se ha utilizado tanto que se ha aseptizado. Todo el mundo habla de género pero la cuestión de la dominación de las mujeres por los hombres se vuelve completamente secundaria y realmente son las mujeres las que han de luchar contra la expropiación y la marginación del feminismo ya que hay muchas preguntas clave que importan y ocupan a las mujeres que, si han estado luchando contra su dominación, no ha sido para reproducirlas en su acción diaria. La lucha es necesaria hoy más que nunca y claro está que es una lucha por los derechos de la mujer pero también es un lucha por la justicia, la democracia y los Derechos Humanos.

Sepideh Lebani. Investigadora iraní sobre "Feminismos Islámicos en Irán"

Tras agradecer a la Fundación Tres Culturas la invitación para participar en la mesa redonda, la conferenciante expresó la alegría de encontrarse en una mesa tan prestigiosa para una joven investigadora en cuestiones de feminismo en el islamismo en la sociedad iraní como ella.

La conferenciante pensó que sería interesante realizar un recorrido histórico de la evolución del movimiento feminista en Irán.

Aunque existían rasgos anteriores de organizaciones de mujeres, la fecha que se señala como inicio del movimiento de las mujeres en Irán es 1905, cuando tuvo lugar la Revolución Constitucional. Surge el debate de la creación del Estado Nación. Con este debate surgen nuevos ideales, nuevos valores como la nación, la ciudadanía, la justicia, la emancipación, la prosperidad económica o el progreso tecnológico.

El principio del movimiento de la mujer en Irán se sitúa en este contexto. En ese momento, la cuestión de la mujer se convierte en una cuestión de interés nacional y elemento imprescindible para llegar a ser una nación moderna, civilizada.

Los pensadores nacionalistas pensaban que para cambiar la sociedad había que cambiar la situación de la mujer dentro de la misma. La mujer se convierte en educadora de los futuros ciudadanos y tiene que transmitir los nuevos valores y la tradición nacional.

A la mujer se le designan nuevas funciones, nuevos deberes y responsabilidades por que tiene que ser moderna y educada, como madre y esposa de los futuros ciudadanos.

Estos cambios y estas reformas de modernización, de occidentalización se impusieron de manera autoritaria, es decir que no surgieron a partir del movimiento de mujeres, sino que venían de arriba, del Estado, encarnado por el Rey Reza Khan que quería imponer esas reformas para modernizar la sociedad y llegar al nivel de progreso y de civilización de los Estados Occidentales.

Las mujeres en esos momentos se organizan también en grupos de discusión, de debates, pero estaban totalmente vinculadas a los movimientos nacionalistas, no existían independientemente de estos movimientos.

Lo primero era conseguir una nación moderna y luego surgirían las cuestiones femeninas.

Las reformas emancipatorias no tuvieron el efecto deseado al estar impuestas desde arriba. Por una parte creaban espacios de emancipación para la mujer, pero por otra parte también generaban nuevos tipos de control sobre las mujeres.

Las mujeres que participaban en estos grupos eran mujeres de elites occidentalizadas que aprovechaban estas nuevas medidas, pero era sólo una minoría. Sin embargo hay que reconocer que esta minoría aprendió a organizarse, a unirse y a generar un debate propio sobre la situación de la mujer.

Sin embargo, las mujeres de ámbitos tradicionales no sabían nada acerca de estos nuevos derechos y reformas que intentaban impulsar desde el Estado. Se encontraban fuera de todas estas medidas. Con esto se creaba un doble proceso ya que era a la vez de integración y de expulsión. Por una parte integración tecnológica y económica, y por otra parte una exclusión cultural. Se crearon dos grupos: uno que se identificaba como moderno, y otro como más tradicional.

En cuanto a los controles, en 1952 hubo un Golpe de Estado contra el gobierno nacionalista. A partir de ese momento el Khan tenía el poder absoluto y con la venta petrolífera ya no necesitaba la participación ciudadana, la ciudadanía se encontraba completamente desvinculada de la sociedad. Él era consultor del Estado y los ciudadanos sólo le podían agradecer sus esfuerzos, pero no se implicaban en ningún tipo de movimiento político.

Este hecho afectó también a los movimientos de mujeres, vinculadas en un principio a los movimientos nacionalistas. Cuando dichos movimientos consiguieron desvincularse de los movimientos nacionalistas, pasaron a estar totalmente bajo control del Estado, que reunió a todas las asociaciones de mujeres que había en Irán en aquella época bajo la “Federación de las Mujeres de Irán” que se encontraba bajo control del Estado. Las mujeres que ocupaban dichos puestos formaban parte de la elite occidentalizada de Irán, y algunas de ellas ejercían ese control interno. El problema era que este movimiento se encontraba completamente desvinculado de la sociedad.

La falta de independencia y la existencia de estas medidas impuestas desde arriba hizo que la pequeña lucha que las mujeres en Irán trataban de llevar adelante, que se situaba principalmente en el terreno político sin cuestionarse nunca lo que ocurría en el ámbito privado, se diluyese.

Algunas de las medidas modernizadoras impuestas por el Khan en Irán fueron por ejemplo la prohibición, en 1936, de llevar el velo. La policía tenía la orden de arrebatar a las mujeres los velos en plena calle. La anécdota es que las mujeres cogían los bajos de sus faldas y se los ponían encima de la cabeza porque para ellas ir sin velo era lo mismo que ir desnudas.

Otra de las medidas tomadas fue que las universidades se abrieron a las mujeres. Se crearon escuelas oficiales de formación de maestras, de enfermeras, de comadronas,...

Por un lado existían todas esas reformas que el Estado creaba para las mujeres, y por otro lado, como la mayoría de las mujeres estaban excluidas, esas reformas no calaron en las mujeres, no se creó en ellas una conciencia de colectivo, una conciencia de género.

Esta situación que se crea con Reza Khan encuentra continuidad más tarde con su hijo Mohammed Reza Khan, era una situación constante. A partir de la Revolución Islámica de 1979 surge un cambio radical de ideología en Irán, con una nueva visión de la sociedad y nuevos valores.

En este contexto se define un nuevo papel para la mujer que ya no tiene que encarnar el progreso y la modernidad. Se pasa a un discurso sobre la autenticidad cultural.

La Revolución Islámica se consideró como un fenómeno político, más que religioso, de rechazo político consciente de los valores occidentales y el modelo que está asociado con él, a favor de la construcción de un orden islámico que tiene que reemplazar la modernidad por la purificación moral.

Esto apunta claramente, en primer lugar, a las mujeres. La mujer se convierte en el foco central de los discursos de los revolucionarios por que está en el centro de los debates sobre las mutaciones de las sociedades musulmanas.

Los más moderados quieren reconocer su presencia en el espacio público pero con la segregación de sexos y la imposición del velo, porque la reclusión tradicional para ellos de la mujer no es algo visible, sin embargo el velo militante es un desafío, lo que marca la diferencia fundamental con la sociedad occidental.

La Revolución ha hecho de la mujer velada un símbolo político de su rebelión contra el mundo occidental, ¿cómo han conseguido llegar a esta meta?

Creando la idea de “amenaza” a la identidad desde fuera, de la “occidentoxicación”, luego, basándose en un mitología islámica y de imágenes de mujeres islámicas y autenticas como Zainab y Fátima, mujeres de la mitología musulmana, hijas del profeta, y que han luchado al lado de los hombres musulmanes para obtener el establecimiento de una sociedad islámica. Estas mujeres se convierten en símbolo de autenticidad femenina, musulmanas y un modelo a seguir para las jóvenes musulmanas de la sociedad. La mujer se convierte, en los discursos de los revolucionarios islamistas, en la guardiana de la cultura islámica, sin embargo, su lugar se mantiene en la esfera privada.

Khomeini, líder de la revolución islámica, en sus discursos, crea la imagen de una mujer militante, madre y esposa, y musulmana. Militante por establecer una sociedad musulmana, madre y esposa por educar a los futuros musulmanes, y musulmana por seguir siendo la guardiana de estos valores.

Las mujeres participaron masivamente en la Revolución Islámica. Es un fenómeno, que desde Occidente, pareció siempre sorprendente por las imágenes vinculadas a la Revolución Islámica.

Tal y como había explicado la conferenciante anteriormente, un separación se había creado en la sociedad iraní entre las mujeres modernas y las tradicionalistas que pertenecían a ámbitos culturales tradicionales, de clase media-baja, negociantes del Bazar de Teherán, por ejemplo. Estas mujeres estaban completamente excluidas de las reformas modernizadoras del Khan, más aún, si hubiesen querido adherir a estas reformas, hubiesen tenido que renunciar completamente a sus valores familiares y a su entorno cultural. Esta situación había generado frustración y conflictos identitarios para estas mujeres.

La adhesión a la Revolución Islámica fue un acto político de su parte. Reivindicaban un Islam militante, para contribuir a establecer una sociedad islámica. Para estas mujeres, era una cuestión de empoderamiento y de movilidad social. El velo no era un símbolo de sumisión para ellas, sino que el signo de su liberación a través de la adquisición de una identidad propia.

De entre las medidas adoptadas por el régimen islamista en Irán, fue la abrogación de la Ley de Familia que había establecido el régimen anterior y la transformó en una nueva ley inspirada directamente en la Sharía (ley islámica). Esto daba al Código de Familia una dimensión sagrada que hacía que fuese imposible de tocar. De igual modo, impusieron medidas de orden cultural, ideológico y social. La obligación de llevar velo se extendió en todas las esferas de la sociedad, en las esferas públicas, primero en las administraciones, luego en la televisión, en los medios de comunicación. En las universidades, se crearon ámbitos diferenciados para hombres y para mujeres, y propusieron una islamisación de la educación, es decir: todo lo que había se mantenía, pero se islamizaba la sociedad entera.

Un elemento importante para entender el desarrollo actual del movimiento de mujeres en Irán fue la creación de centros religiosos para mujeres. Centros de educación religiosa donde las mujeres podían tener acceso a un conocimiento que tradicionalmente era reservado a los hombres.

Las mujeres participaban, apoyaban las políticas que imponía el Estado, pero en contra parte, querían tener espacios de expresión y de poder, y su apoyo al Estado les permitía hacerlo sin traicionar su identidad cultural ni su pertenencia a la comunidad musulmana.

Las mujeres aprovecharon todo lo que tenían a su alcance, a nivel educativo y social, entrando en el terreno público por la vía más legítima que es la que les ofrecía el Estado. De este modo, las mujeres de ámbitos más tradicionales, que siempre habían estado en las esferas privadas, pudieron entrar en la esfera pública y experimentar la mixidad, la presencia simultánea de hombres y mujeres, y de este modo, también pudieron experimentar las limitaciones que resultaban de ser mujer en la sociedad islámica. Esto les permite desarrollar una conciencia de género, la conciencia de pertenecer a un colectivo discriminado por el hecho de ser mujer.

Estas mujeres que han participado en la revolución islámica accedieron más tarde a cargos importantes en la sociedad iraní. La legitimidad religiosa que tienen y la política les van a convertir en interlocutoras privilegiadas del Estado y es a través de ellas que se van a canalizar las quejas, ellas empezaran a prestar atención a su entorno y a escucharle.

Los factores de emergencia de los movimientos de la mujer actual en Irán han sido, en primer lugar, la guerra contra Iraq porque durante la guerra, los hombres se encontraban en el frente.

Hacía falta reemplazar a los hombres en las funciones que desempeñaban ellos, pero también el Estado, que por una parte, en un primer momento, había limitado la presencia de las mujeres en los ámbitos laborales, se daba cuenta que necesitaba la presencia de las mujeres en trabajos que son femeninos porque no pueden ser desempeñados por hombres, como enfermera, maestra de escuela,... Poco a poco el Estado irá llamando a las mujeres en los ámbitos de trabajo.

Las mujeres, que tenían a sus hombres en el frente, debían trabajar para satisfacer las necesidades de sus familias. Todo esto provocó la salida de la mujer al ámbito público. Las mujeres, igualmente, se alistaron en el frente, no combatiendo directamente sino que desempeñando labores de asistencia en las fronteras y en los campos de batalla.

Por otro lado, la formación religiosa fomentada por el Estado islámico permitió a las mujeres accedes a un conocimiento en este campo y, más tarde, poder cuestionar las afirmaciones de desigualdades entre los hombres y las mujeres que supuestamente se basan en el Corán.

En 1989 se ratifica una Ley de Planificación Familiar. En los comienzos de la Revolución Islámica, la política del Estado iraní era una política pro-natalista, pero, de repente, el Estado se dio cuenta que la tasa de natalidad había crecido demasiado, lo que podía generar una crisis económica para la sociedad iraní en el futuro, desempleo, etc.

Se ratifica la Ley de Planificación Familia para imponer un control de natalidad en la sociedad y esto se lleva a cabo a través de la propaganda, por la televisión, la radio, advertir que si la población de Irán era demasiado grande, se iba a necesitar la ayuda del extranjero y ellos son una nación independiente y no requieren la ayuda de nadie, por ello era mejor bajar la tasa de natalidad. De igual modo, tuvieron que imponer medidas para mejorar la situación de la mujer dentro de la sociedad y de este modo, por ejemplo, se impuso la idea de la educación para la mujer, en las televisiones, en la prensa,... se hace referencia a dichos del profeta para insistir en que la mujer tiene que ir a la escuela y a la universidad y que era su deber de musulmana el hacerlo.

En 1989 muere el Ayatollah Khomeini. Se abre un nuevo paso a la reivindicación de las mujeres. A partir de este momento, que coincide aproximadamente con el final de la guerra, surgen todas las reivindicaciones de cambios sociales en la sociedad iraní.

Las mujeres, que hasta ese momento, formaban un grupo latente, pasan a ser un grupo de presión, van a crear asociaciones, revistas, ediciones, se van a publicar libros de mujeres, se harán películas, obras de arte, y en 1992 se crea la revista “Zanan”, que significa “Mujeres”, por un grupo de mujeres islamistas modernistas.

En el primer número de la revista, se plantea directamente el propósito feminista de la revista, declarando que atacan las discriminaciones sexuales en cuatro terrenos: la religión, el derecho, la cultura y la formación. Denuncian la dominación masculina y la repulsión de las desigualdades de género.

Esta revista, que ahora es muy popular en Irán, es una de las revistas donde se genera mucho del debate feminista que se hace en Irán, sobre todo en dos campos: el jurídico y el social cultural.

En el campo jurídico, las mujeres tenían formación teológica, así que se debaten las leyes islámicas para demostrar que si existe desigualdad, ésta no viene del Corán sino que de las interpretaciones patriarcales de las leyes que hacen siempre los hombres a su favor. Por otra parte, una campaña cultural y social de concienciación de las mujeres hacia sus derechos y hacia los problemas que tienen en la sociedad.

En un primer momento, las mujeres participaron en la creación del Estado islámico sin cuestionarlo, pero a partir del momento que se empoderan, tienen un lugar importante en la sociedad, y se dan cuenta de las discriminaciones que viven. Empiezan a cuestionar al Estado y a través de los medios que el Estado les propone, es decir la educación, los medios de comunicación, a partir de allí, generan un debate para provocar cambios fundamentales en sus derechos y en su estatuto.

Awa Sarr Ndiaye Representante d’Oxfam GB en Senegal y coordinadora del proyecto de radio de mujeres "Manooré.FM.Dakar"

La conferenciante comenzó su intervención agradeciendo a la Fundación Tres Culturas la oportunidad de encontrarse con mujeres de diversos países, horizontes y culturas, para intercambiar sus experiencias y sobre todo para ofrecer una nueva visión sobre el feminismo.

La Sra. Ndiaye fue presidente de una asociación feminista. La visión del feminismo en su país, Senegal, se puede ampliar al resto de países de la África del Oeste, y de manera general a los países africanos subsahariana.

Resulta interesante recalcar la diferencia existente entre Senegal y países como Marruecos e Irán. Los tres son estados islámicos, pero lo extraño es que en el caso de Senegal, con el 95% de musulmanes, es un país laico.

Esta peculiaridad se explica con el hecho de que el primer presidente de Senegal pertenecía a la minoría cristiana que representa el 3% de la población. Ese presidente fue Léopold Sedar Senghor, que luchó para que Senegal siguiese siendo un país laico y que no fuese un país musulmán.

Esto es lo que ha “salvado” a las mujeres senegalesas y que ha hecho que su estatus desde la independencia, y más en concreto la promulgación del Código de Familia, suponga una diferencia respecto a la mayoría de los países africanos o de los países del Magreb donde, hoy en día, sigue habiendo gente luchando para obtener un Código del Estatuto Personal

En 1960, Senegal obtiene su independencia y sólo fue en 1972 cuando se promulgó el Código de Familia. Se ha tardado 12 años en redactar el código. Los demás códigos se promulgaron dos o tres años después de la independencia por que lo que se hizo fue coger los códigos existentes en Francia y se aplicaron en Senegal.

En cuanto al Código del Estatuto Personal, al Código de la Familia, se tuvo que crear una comisión con una mayoría musulmana, pero tratando de tomar en cuenta a las minorías cristianas y animistas.

El presidente Senghor, conocido por ser un hombre abierto, consiguió que ciertos textos previstos por la ley musulmana, como por ejemplo la poligamia, sean tolerados. La poligamia está tolerada por que está prevista en el Código, pero con limitaciones. Un hombre puede tomas dos esposas o tres. Se puede optar a la poligamia.

En el momento de casarse por primera vez, los cónyuges optan por la poligamia o por la monogamia, y una vez tomada la decisión de ser monógamo, el hombre no puede volver atrás, aunque se divorcie de su primera esposa, nunca podrá ser polígamo. Las otras dos opciones es ser polígamo con dos esposas o ser polígamo con tres esposas.

Esto está incluido en el Código por que realmente el presidente no se podía negar a ello en un país con un 95% de musulmanes, pero aún así quería dar un paso hacia la modernidad, insistiendo en que la poligamia no era de la época actual. Hoy en día, en Senegal, existen jóvenes muy abiertos y modernos que toman una esposa ante la ley y que luego toman otra mujer en matrimonio a través del matrimonio musulmán (boda religiosa) y esto está completamente permitido, con lo cual siempre existen modos de eludir la ley.

Aunque no fue tarea fácil, Senegal consiguió al final un Código de Familia laico, muy adelantado en muchos puntos. Aunque las senegalesas en un principio no conocían bien el código, se sentían satisfechas.

La primera y única organización feminista de Senegal, que la conferenciante presidió en su última etapa, nace en 1984. Esta organización influyó sobre las mentalidades del país, sobre los hombres y las mujeres, mostrando una nueva imagen de la mujer senegalesa y sobre todo de la mujer africana. De igual modo, esa organización fue muy combatida por los islamistas.

En el 86-87, la escritora y feminista marroquí Fatima Mernissi visitó Senegal, tras la publicación de su libro ” El harén político: el Profeta y las mujeres”. Los islamistas se movilizaron para la ocasión, llegando a amenazar a la Universidad de Dakar por acoger un encuentro con dicha feminista.

La conferenciante cree que uno de los mayores éxitos de su organización fue que en 1985 los islamistas se rebelaron y quisieron acabar con el Código de Familia vigente. Trataron de instaurar la sharía (ley islámica) ya que representaban al 95% de la población, y la única organización que les hizo frente fue dicha organización feminista, con acciones diversas, de entre las cuales la invitación a Fatima Mernissi, que hablaba de interpretaciones del Corán.

El Código de Familia sigue siendo laico, aunque de vez en cuando Senegal vive el sobresalto de algunos movimientos en contra, y el hecho de que el código sea laico es extraordinario ya que las senegalesas gozan de ciertos derechos que el resto de mujeres del mundo islámico no tiene.

El movimiento de mujeres en Senegal pasó por una etapa de discurso feminista puro y duro, donde el objetivo era cambiar las mentalidades, el orden social y el patriarcado, y que provocó la recepción de críticas muy duras y virulentas. A pesar de ello, este movimiento consiguió que el pueblo reconozca que, a pesar de la existencia de una constitución y de un código laico, el estatus de la mujer no es exactamente como el del hombre, hay muchas cosas que se pueden mejorar.

Senegal ha conocida una decadencia rápida porque la nueva generación ha rechazado a los movimientos feministas. Las feministas estaban mal vistas, por ello, cuando se le preguntaba a alguna mujer lo que opinaba sobre la situación en Senegal, la respuesta era: “no soy feminista, pero...”, con lo cual las mujeres debían definirse como “feminista” o “no feminista”.

Las reivindicaciones de la organización de mujeres chocaron contra un muro compuesto en su conjunto por los dogmas religiosos. Senegal tenía un código laico, pero el pueblo se definía como musulmán, refiriéndose a una cultura, a un texto, a una sharia (ley islámica),...

Existía un orden social establecido. El hombre tenía su lugar y la mujer tenía el suyo, pero a diferencia de otros países, hubo mujeres líderes: reinas y mujeres que tomaron el poder en los estados, en todo caso, Senegal ha tenido sociedades matriarcales.

La mujer senegalesa tenía voz, tenía un estatus en el entorno familiar. La mujer senegalesa, al casarse, conservaba su apellido. La adopción del apellido del esposo es una costumbre que trajo Occidente.

Cuando el Islam llegó a los estados de Oriente Medio se encontró con una situación diferente de la que se vivía por ejemplo en Senegal, ya que las mujeres africanas tenían adquiridos ya ciertos derechos. El prejuicio consistió en que en las reivindicaciones hechas en Senegal la respuesta obtenida fue que a pesar de los deseos de que así fuese, el 95% de la población era musulmana, y eso implicaba un estatus determinado para el hombre y para la mujer.

La primera organización de mujeres se disolvió y nacieron otras muchas que fueron creadas por aquellas que estaban en la primera organización. Como no se quería seguir hablando de feminismo, se trataba de organizaciones que trataban temas de salud reproductora, de los derechos de la mujer trabajadora, del SIDA,...etc, pero sin citar el término feminismo, que era un tema/término tabú, y ese problema sigue vigente hoy en día.

La conferenciante comentó al auditorio que hacía poco tiempo estuvo participando en una conferencia donde se discutía la pertinencia o no de proponer un discurso alternativo al feminismo, recalcando que si las reivindicaciones del feminismo habían fracasado a todos los niveles, ¿cómo replantear el problema para conseguir una adhesión social, ya que las comunidades no se adhieren a ese discurso feminista, y por qué, a pesar de tener argumentos sólidos, se sigue fracasando?

La conferenciante siguió reflexionando sobre los principios de sus reivindicaciones, como por ejemplo la igualdad de responsabilidad entre hombre y mujeres en el hogar. En el caso de Senegal, la mujer trabajadora no puede hacerse cargo de su esposo y de sus hijos a nivel de la Seguridad Social y justamente esto tiene su raíz en el Código de Familia, pero, tal y como se lamenta la conferenciante, al llevar estas reivindicaciones, las feministas no tuvieron modelos alternativos que proponer.

Según la conferenciante, todos los Estados del mundo quieren ser llamados estados democráticos, abiertos a la globalización, a la mundialización y sobre todo a la democracia. Hasta el estado más dictatorial se niega a ser tildado de autócrata y dictador.

De sobra es sabido que en una democracia, todos los ciudadanos son iguales ante la ley. Cuando se sale de la esfera privada, donde todas las reivindicaciones fracasaron sobre los dogmas religiosos y culturales, cuando se sale de la esfera privada a la pública, se está ante la ciudadanía de los hombres, la ciudadanía de las mujeres. Una ciudadana es un ciudadano.

En el caso de Senegal, insiste la conferenciante, los “textos” sobre la esfera privada tuvieron influencia sobre el propio estatus de la ciudadana en el ámbito público. Un ejemplo de esta influencia se encuentra en el caso de la mujer trabajadora.

En Senegal existe un Código de Trabajo que estipula que la mujer trabajadora tiene los mismos derechos que un hombre trabajador. La mujer trabajadora cotiza, paga impuestos, de hecho, garantiza la conferenciante, las mujeres trabajadoras pagan más impuestos que los hombres. Pero a la hora de hacerse cargo de la familia, la mujer no puede, si los hijos están enfermos, hacerse cargo de ellos. La explicación de este hecho resulta muy simple: en el Código de Familia, está estipulado que el marido es el “Jefe de Familia” y que la potestad es paterna. Esto data del código napoleónico del siglo XIX.

La adopción de este artículo tuvo incidencias en los impuestos, etc. Las mujeres pagan más impuestos porque no pueden hacerse cargo de sus hijos. Las familias no pueden ser tomadas a cargo por las mujeres trabajadores porque no tienen la patria potestad, las mujeres no son jefe de familia.

En este caso, la esfera privada fue trasladada a la esfera pública, donde los derechos de ciudadanía de las mujeres se encuentran violados por otros códigos que no tienen nada que ver con la profesión y actividad laboral de las mujeres.

La conferenciante insiste en su creencia en la claridad de los textos y en el hecho de que no están basados ni en dogmas, religiones ni culturas, sino que están basados en principios universales compartidos por la humanidad. Las ciudadanas se encuentran en un mundo moderno que avanza hacia la era de la globalización y de las nuevas tecnologías. Una ciudadana es un ciudadano. Por ello, las mujeres no han de seguir soportando lo que tuvieron que soportar en el pasado, que se justificaba con la cultura, con la civilización y con la tradición.

En un mundo moderno como éste, en un Estado democrático, las mujeres deben tener los mismos derechos, acceder a las mismas funciones, tener los mismos derechos en su actividad profesional, política, económica y social.

La conferenciante creyó conveniente recordar que Senegal es un país en vía de desarrollo. Por ello se debe mantener un discurso en el cual se insista en la contribución de las mujeres en el Gobierno porque el mayor problema de estados como Senegal es ser desarrollados y modernos.

A la Sra. Ndiaye le gusta utilizar el ejemplo de la montaña a la cual se quiere subir. La conferenciante asemeja el desarrollo a una montaña. Hay que llegar a su cima, pero se quiere llegar con una sola pierna. La sociedad se constituye de hombre y mujeres. Al relegar a las mujeres a la esfera privada, la nación utiliza sólo un pierna para llegar a la cima de la montaña, obviando una, representada por las mujeres.

Mientras las mujeres no gocen de todos sus derechos y deberes, mientras no se asuma que las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres, hasta que, en Estados como Senegal, no se consideren a las mujeres iguales a los hombres, el desarrollo sólo será una ilusión.

La conferenciante insiste en creer que ya es hora de que los Estados y sus dirigentes, de que la nación por completo, hombres y mujeres, se den cuenta de que para llegar a ese desarrollo, las mujeres han de jugar el papel que les corresponde, deben tener una contribución que iguala la de los hombres. Este es, según la conferenciante, el nuevo discurso que las mujeres han de mantener respecto al desarrollo y respecto a la marcha de las naciones.

Maria del Mar Moreno Presidenta del Parlamento Andaluz.

Tras agradecer a la Fundación Tres Culturas la invitación a participar en la mesa redonda, y tras expresar su respeto hacía las demás conferenciantes, la conferenciante inició su intervención señalando que en Occidente, no se puede dejar de pensar que se tiene y que se vive una situación de avance, de privilegio, que le hace reconocer más el trabajo que cada uno de las demás conferenciantes lleva a cabo en su país de origen.

Desde Occidente se es conciente de los avances que se ha querido protagonizar en los últimos años, por ello, la Sra. Moreno creyó que sus primeras palabras debían ser de solidaridad hacia el trabajo que queda pendiente en otros muchos lugares del planeta.

El feminismo en España, curiosamente, es parecido a la evolución de la adquisición de la mujer en cualquier otro lugar, las etapas recorridas son las mismas.

En primer lugar, siempre se empieza con una reivindicación de educación, este es un tema clave. El primer factor de dominación y de desigualdad es la situación fuera de los sistemas educativos de las mujeres que, en España y en Occidente, han vivido durante siglos, de hecho la reivindicación de la educación y el acceso de la mujer a la educación es algo que comienza en el siglo XVIII, XIX.

Más tarde, parejo a la educación suele venir el derecho al voto, que las españolas vivieron durante el siglo XX, y después la revolución por el acceso al trabajo, también la revolución sexual que fue importante en la sociedad española y occidental y que suele concluir también con reivindicaciones de empoderamiento, de democracia paritaria que se está reivindicando en estos momentos en España.

La conferenciante quería llamar la atención en que nada es rápido ni inmediato. En España, Occidente o Europa, prácticamente desde el siglo XVIII, cuando aparecen los primeros escritos feministas, se han vivido tres siglos de trabajo y reivindicación de las mujeres. No ha sido un tiempo corto, insistía la conferenciante también para animar a las demás mujeres en su lucha. La desgraciada lógica de algunos avances lentos es que a veces se cae en una exigencia a la hora de juzgar a otras culturas u otros países, ignorando que uno mismo proviene de una larga historia de luchas.

La conferenciante recordó que en la mesa se había hablado de herejía, y esto le recordaba cuantas veces habían declarado herejía tantas cosas en España.

En Occidente se lleva trabajando tres siglos, esto, insiste la conferenciante, no es una invitación a la paciencia, sólo es un ejercicio de comprensión histórica por que desde Occidente, se han vivido fenómenos absolutamente similares.

Hoy en día existen muchas razones para trabajar en clave de igualdad. La Sra. Moreno cree que los problemas más comunes que tienen las mujeres en España o en Europa hoy siguen siendo el acceso al empleo, las mujeres siguen protagonizando las bolsas de desempleo. Cuando la mujer accede al empleo y al trabajo, sufre discriminación laboral, bien en la promoción, bien en la discriminación salarial y condiciones del trabajo.

Naturalmente el problema de violencia de género es un problema que sigue conmoviendo a la sociedad española. Compartir las responsabilidades familiares es una revolución absolutamente pendiente.

Las mujeres española están por compartir estas responsabilidades con el Estado dadas las resistencias de compartirlas con sus compañeros, por lo tanto, en palabras de la conferenciante: “¡quién quiera que sea, pero que nos echen una mano!”.

La verdad es que las mujeres han dado un paso al frente, pero cuando han mirado atrás, allí no se había quedado nadie. La conferenciante da a elegir entre un estado de bienestar o un nuevo contrato social, aclarando que para ella es indiferente pero lo que no puede ser es que esta carga siga sendo exclusivamente de las mujeres.

La conferenciante expresó su preocupación en los temas que tienen que ver con los estereotipos sexistas que se siguen manteniendo y comunicando en los medios de comunicación, en la publicidad, en el cine, en la literatura, por que entiende que es un foco de transmisión de los valores del patriarcado que a veces no se cuida demasiado, y que se sigue teniendo y arrastrando un gran déficit de empoderamiento en las distintas instituciones.

En la política, es conocido que ciertos partidos comenzaron impulsando las políticas de cuotas. Estas políticas dieron un rendimiento más que aceptable además de tirar del conjunto de los partidos políticos. Hoy, algunos partidos reivindican la democracia paritaria, que es una política en la que ningún género puede ser representado en más del 60% ni por debajo del 40%, esto ocurre en la política, que es sin duda el poder esencial.

Por ejemplo en la Parlamento de Andalucía, dos días después de esta mesa redonda, se inauguró una exposición, en el marco del 8 de marzo, titulada “Treinta números uno”, que refleja treinta números uno que hay hoy en día en Andalucía, no en las instituciones ni en política, sino que en la sociedad civil, sindicatos, organizaciones agrarias, entidades financieras... En treinta números uno, hay 29 número uno y una número uno.

Este es el reflejo de la exposición. Se trata de fotos fijas de las personas más influyentes de Andalucía, donde sólo hay una mujer, en concreto la Rectora de la Universidad de Málaga. Con esto, la conferenciante quería decir que queda un largo camino en clave de empodermiento y toma de decisión.

La Sra. Moreno insiste en la necesidad de reivindicar el feminismo en un tiempo en el que le preocupa el espejismo que se pueda producir por lo que se podría considerar la consecución razonable de una igualdad legal, sobre los papeles, y cree que quedan pocos flecos en la legislación actual, en España, en la Europa de los 15. Seguramente queda mucho por hacer en el resto de Europa.

La conferenciante vuelve a recalcar que quedan pocos flecos pero queda el hándicap, el gran reto de hacer que la igualdad de los papeles se transforme en una realidad, en una igualdad cotidiana.

A la conferenciante le preocupa que muchas veces se crean espejismos sobre la igualdad provocados por medidas, que evidentemente ella firma, y comparte, y que le parecen fundamentales, como puede ser la existencia de gobiernos paritarios. Andalucía tiene un gobierno paritario, España tiene un gobierno paritario. Con esto, algunos pueden caer en la tentación de preguntarles a las mujeres que más quieren, que más piden ya que están en todos los sitios. Esto genera un espejismo sobre la igualdad que hace que las mujeres no sean capaces de seguir arañando y seguir compartiendo horizontes con las nuevas generaciones de mujeres que tienen que seguir con el relevo y con el testigo.

La Sra. Moreno reivindica el feminismo, en primer lugar, por una cuestión de respeto histórico. Siente un enorme respeto histórico por las mujeres que lucharon por los derechos de todas las mujeres, en unos momentos donde era bastante más complicado. La conferenciante se considera un producto absoluto de la lucha que han mantenido mujeres antes de que ella pudiera estar en la universidad o en la política, en este momento en un puesto de responsabilidad. Por todo ellos, las sufragistas se merecen todo el respeto, la conferenciante insiste en que se merecen tanto respeto todas las mujeres que, a veces desde posturas muy radicales, no tuvieron más remedio que llamar a la conciencia social desde posturas que a lo mejor hoy pueden parecer más o menos comprensibles.

La conferenciante volvió a insistir en el respeto que siente hacia estas mujeres ya que se considera producto de esta tradición, y que quiere prestigiar un feminismo que ha sido tan desprestigiado por la cultura patriarcal dominante y que tan mal trato ha tenido en toda la historia del pensamiento y la minusvaloración que, como pensamiento político y filosófico, ha tenido hasta fechas muy recientes, donde se empiezan a realizar seminarios en universidades sobre el tema. Ha sido un movimiento político tremendamente maltratado, desprestigiado e incomprendido por la filosofía patriarcal dominante.

La conferenciante reivindica el feminismo, en segundo lugar, por que, evidentemente, quedan desigualdades pendientes, como las que citó anteriormente.

En tercer lugar, reivindica el feminismo por que es una teoría absolutamente vigente, por que es un pensamiento de liberación y el feminismo no es más que el “humanismo” de siempre, con el cual nos podemos sentir identificados, el humanismo que se ocupa de lo verdaderamente pendiente por que en el caso de Occidente, son los derechos de las mujeres.

Desde este punto de vista, la conferenciante cree que el feminismo contribuye a generar conciencia de género y por lo tanto lazos de solidaridad entre las mujeres, indispensables todavía en un momento en el que las mujeres no son una masa crítica en ningún ámbito, ni en el mundo de la investigación, ni en el ámbito financiero, ni en el ámbito de la política, por lo tanto es necesario que las mujeres, con la alianza y la ayuda afortunada de cada vez más hombres con sensibilidad hacia la igualdad, humanistas feministas por lo tanto, sigan tejiendo grandes lazos de solidaridad y grandes complicidades de género, cuya conciencia se despierta difícilmente fuera de los ámbitos del feminismo, por que como teoría liberadora y humanista.

El feminismo de hoy no sólo se ocupa de los problemas de las mujeres sino por romper las hormas que han trazado roles, a juicio de la Sra. Moreno, tan perniciosos para las mujeres como para los hombres. La conferenciante cree que la misma horma que ha hormado a las mujeres, como diría Amelia Valcárcel (para reconocerle el concepto de “horma”), la misma horma que han vivido las mujeres y que las ha intentado amoldar a un determinado rol, a una determinada manera de ser, a determinadas cualidades, también ha impuesto a los hombres una gran carga que les priva de una parte de su humanidad y por lo tanto, la conferenciante cree que nos encontramos en un momento en el que el humanismo, el feminismo como teoría liberadora debe preocuparse por la construcción de otro modelo de poder, si es posible mucho más compartido y mucho más lleno de los atributos que han sido tradicionalmente femeninos.

La conferenciante cree que si hay una demanda en nuestra sociedad contemporánea, democrática, de políticos que escuchan, de políticos que sirven, de políticos que no sean prepotentes, todo esto son atributos de las mujeres, si nos atenemos a los roles clásicos en los que se ha enseñado a unos y a otros, por lo tanto, la conferenciante entiende que las mujeres pueden aportar mucho a ese modelo nuevo, también de desarrollar el poder.

La conferenciante reivindica el feminismo, en cuarto lugar, por la situación de la mujer en el mundo. Sería terrible olvidar la necesidad que tiene todavía el feminismo a escala planetaria.

Los grandes movimientos migratorios, los grandes movimientos de población, han tenido nuevas desigualdades y nuevos conflictos en clave de género en nuestra sociedad. Esta nueva sociedad multicultural en la que se empieza a convivir con nuevos fenómenos que no son de tan fácil solución. En esta nueva sociedad, donde a penas se están superando las desigualdades en los papeles, y se sigue con la larga lucha por el empoderamiento, por la igualdad en el trabajo, contra la violencia de género, aparecen otras realidades, se importan nuevas realidades, desde la trata de blanca, que a nivel masivo se realiza en los países del Este y que termina en un burdel de Almería, hasta las prácticas que importan otras culturas como ablaciones que se pueden producir aquí, en la sociedad española, donde se produce ese choque, esa tensión que ha de resolverse entre los Derechos Humanos y el respeto a la cultura que importan los movimientos migratorios que vienen a Occidente.

Esta tensión es una discusión de fondo que se ha visto muy actualizada en debates como el debate del velo que se produce en Francia. Esto debe seguir debatiéndose y se debe seguir amoldándose los unos a los otros, discutiendo, insiste la conferenciante, en los límites de los Derechos Humanos y el respeto a las culturas.

El propio trabajo de las mujeres inmigrantes que vienen a España constituye el gran apoyo de las mujeres occidentales en las responsabilidades familiares.

Todo esto supone un mundo de nuevas relaciones y nuevos problemas que esta sociedad multicultural está produciendo y está conmoviendo a nuestro alrededor.

Al movimiento feminista humanista de este siglo en Occidente no sólo le preocupa su propia realidad cotidiana sino que, evidentemente, está preocupado por un compromiso de carácter global.

Está claro que la globalización económica, en tanto en cuanto no se gobierne, está causando una involución en los Derechos Humanos a una escala planetaria, que solamente con la globalización de la política, si es posible de la mejor política, pero de entrada la política, que sólo a través de la gobernanza global será posible frenar dicha involución.

La Sra. Moreno cree que se ha impuesto con muy pocos límites, desde la caída del muro de Berlín, una sociedad de mercado demasiado potente, hay demasiada “mano” invisible en el mundo y faltan instituciones democráticas a escala planetaria que puedan frenar los abusos que la globalización económica está produciendo y, desde luego, las mujeres nunca han encontrado respuesta en el mercado, del mismo modo que el mercado jamás solucionará problemas como el medio ambiente que se están produciendo en la actualidad.

Por lo tanto, la conferenciante entiende que el movimiento humanista, que el movimiento feminista sigue siendo necesario en los nuevos planes para la gobernanza mundial. La cuña de género y la cuña feminista deben estar presentes en la Constitución de la Unión Europea o en la ONU, a través de los trabajos para retomar las conclusiones de Pekín, que acaban de comenzar.

Se han de introducir el punto de vista de género y el punto de vista feminista en las líneas de cooperación para el desarrollo que se producen en Occidente porque, en cualquier caso, tanto en el primer mundo como en el tercer mundo, las mujeres siguen habitando en un mundo de segunda, por lo tanto todas las mujeres comparten un unidad de destino.

Los problemas de la raza humana tienen una dimensión que muchas veces supera la dimensión de género, pero en este momento se este hablando de este colectivo, bueno, no colectivo sino que la mitad más uno de la población, que son las mujeres, y que seguramente son los seres que se ven más dominados, explotados, vulnerados, cuyos derechos están más vulnerados en el planeta.

La conferenciante cree que ahora toca tejer grandes redes de solidaridad y pensar, como decían los anarquistas antes: “Mientras una sola mujer esté dominada en el planeta, yo me sentiré igualmente dominada, y ni mi liberación, ni mis éxitos, serán plenamente celebrables si no alcanzamos esa igualdad de todas y cada una de las mujeres de este mundo que se lo merecen exactamente igual que nosotras”.

Pilar Garrido. Profesora arabista. Universidad Mohamed V. Rabat. Moderadora de esta mesa redonda.

Antes de dar paso al diálogo con los asistentes, la moderadora, teniendo en cuenta las diversas dimensiones mencionadas durante las distintas intervenciones, donde se hizo referencia a las perspectivas culturales, religiosas, políticas, sociales,... etc, quiso traer a la mesa el ejemplo de un autor del siglo XII, Ibn Arabi. Se habló de Oriente y de Occidente, se ha hablado de tradición y de modernidad, se ha hablado de muchas perspectivas, pues este autor, en el siglo XII, musulmán, suní, practicante, tenía como maestra de Futúa a Fátima Lichapur, a una mujer, y el autor lo expresa de este modo en sus obras.

Mesa Redonda organizada por: Fundación Tres Culturas

Sevilla

http://www2.tresculturas.org

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25 junio 2005



 



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