Rima Khalaf, adjunta al Secretario General de la ONU

Fue la primera mujer árabe que en la década pasada ocupó el cargo de vice-primera ministra

 

Fue la primera mujer que, en el mundo árabe, ocupó, a finales de la década pasada, el cargo de viceprimera ministra. Antes, Rima Khalaf, de 52 años, había desempeñado las carteras de Industria y Comercio y, más tarde, Planificación en el Gobierno de Jordania.

I. Cembrero/ El País

Hace cinco años Khalaf fue nombrada adjunta al secretario general de la ONU y directora de la oficina para el mundo árabe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. Desde ese puesto alentó la elaboración de un informe anual sobre el mundo árabe, que ya va por su tercera edición, y cuya publicación suele levantar ampollas porque describe a una región carente de libertades y roída por la corrupción.

Pregunta. ¿Es aún difícil hacer carrera para una mujer árabe?

Respuesta. Era difícil porque tenía la sensación de que, como mujer, recaían más responsabilidades sobre mis espaldas. Muchas mujeres árabes creían que si yo tenía éxito les abriría las puertas pero, si no lo lograba, sería un revés para todas ellas. Tenía también la sensación de que debía trabajar el doble que los hombres para ser considerada como igual.

R. ¿Está a favor de cuotas femeninas?

R. Sí, pero no como medida provisional. Muchas de las discriminaciones que sufren no son de índole legal, sino que emanan de los hábitos sociales. Éstos no cambian de un día para otro. De ahí la necesidad de cuotas. También las propugno para otorgar representación a las minorías.

P. ¿Fueron las presiones de EE UU y de Egipto las que retrasaron meses la publicación del informe anual sobre el mundo árabe?

R. El informe se retrasó pero no se paró y se publicó sin censurar. Sería una lástima que defendiéramos la libertad y luego nos rindamos cuando se trate de ejercerla. Es verdad que algunos, en EE UU y Egipto, manifestaron su preocupación por ciertas frases y análisis. En 2006 habrá un nuevo informe.

P. El informe es un análisis de los problemas que padece la zona pero apenas esboza soluciones.

R. Se hacen recomendaciones sobre las reformas necesarias a escala nacional. Se insta a cambiar el sistema jurídico, la arquitectura institucional y la economía. Se señalan tres reformas imprescindibles: garantizar las libertades de opinión, expresión y asociación; acabar con cualquier discriminación étnica o religiosa; y levantar el estado de emergencia que propicia muchos abusos.

P. Cuando presentó el informe dijo que observaba un cambio de mentalidad en la región.

R. Occidente se da cuenta de que apoyar a dictadores árabes porque garantizan la seguridad de Israel es un error contraproducente. Los reformistas árabes tampoco tenían hasta ahora prisa por sacar adelante los cambios soñados. El súbito interés de Occidente por su zona les ha puesto las pilas. No quieren que el resto del mundo les diseñe su futuro y están intentando labrárselo ellos mismos. La metástasis del terrorismo les incita, por último, a promover los cambios y para no ser arrollados.

P. Varios países árabes que afirman estar adentrándose por la senda democrática indican que el proceso llevará tiempo.

R. Evocar las especificidades árabes para alargar los plazos es ridículo. Son excusas que esgrimen algunos regímenes y sus aliados occidentales, para preservar el status quo. En cuatro o cinco años se puede concluir la transición.

R. ¿Una democracia no significa dar el poder a los islamistas?

R. Éste es un tema polémico. Esas formaciones deben poder competir en el espacio político del que no se debe excluir a nadie. Los islamistas ya juegan un papel importante, por ejemplo en Jordania, y no creo que sea negativo. No me asusta que obtengan el 20% o el 30% de los escaños si renuncian a la violencia y adhieren a los principios básicos de la democracia. El problema es que algunos Estados les han dejado emerger, poniéndole ciertas limitaciones, y han impedido a otros partidos organizarse y competir con ellos.

P. ¿Devolverán el poder los islamistas si lo llegan a ocupar?

R. Rechazo el argumento empleado por muchos para impedir elecciones libres. Es verdad que los que auparon al poder en el mundo árabe en los últimos 30 años se aferraron a él. ¿Actuarían los islamistas de la misma manera? Observo un cambio de estrategia en, por ejemplo, los Hermanos Musulmanes egipcios y un mayor grado de conformidad con el espíritu democrático. En el futuro ni ellos ni ningún otro partido podrá excluir a los demás del juego político.



27 mayo 2005



 



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